La Náusea Embriagante 2.0

abril 10, 2007

Radio Chopo 20/11/2004

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 5:00 pm
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Hago la reseña casi un año después del toquín, así que seré muy concreto. El primero que pasó al escenario fue un grupo oaxaqueño que si no me falla la memoria se llamaba algo así como Green Jelly (¿Gelatina Verde?), quienes con tal nombre sólo podían tocar Happy Core al estilo Greenday, en idioma gabacho de pilón. No lo hacían mal hasta eso, por lo menos no recurrían a las obviedades rítmicas que fascinan a los grupitos que se adhieren a esta corriente, de hecho hasta en su apariencia se veían diferentes a los usuales punkys chilangos, se veían bastante normalitos como cualquier hijo de vecina, más aún hasta te podían caer bien en automático. Es la ventaja de desarrollarse fuera de la en bastantes ocasiones viciada escena chilanga.

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Los que siguieron en caliente fueron otros neo punkys, pero estos si de Chilangolandia. Plan B es un grupo que ya tiene cierto cartel en los conciertos de los punks, pero de la vertiente happy, aquí no hay mierda sónica arrojada a la cara de las buenas conciencias y mucho menos son unos desarrapados, aquí si hay buena vestimenta, buen peinado y buenas maneras. Indudablemente están muy bien acoplados y ejecutan sus instrumentos con sobrada pericia, pero del modo que sea caen en la intrascendencia y antes incluso de terminar su actuación ya olvidaste quienes son y hasta que chingados están tocando, ¡ay, qué pinche gueva!.

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Los terceros en subir si que movieron pasiones y no sólo por su música sino también por su vocalista/bajista y líder, freaky pero innegablemente guapa y muy bien alimentada. Doberman tiene su presencia en los rumbos muy subterráneos y se manejan muy libres en el sentido de no encerrarse en un ghetto particular, una actitud como la de Anarchus o Atóxxxico, que te los podías hallar hasta en una tocada de Reggae. ¿Qué tocan?, pues yo diría que en esencia es una onda de hardcore metalero, con voz bastante grave para ser el de una morra que tiene una voz normal suavecita; me recordaron a Fear of God, y tengo la ligera sensación de que se aventaron inclusive un fusil de ellos. Destilan una garra combativa y personalidad enérgica tal en sus temas que aunque en el fondo estos rollos ya los hayas escuchado, no puedes dejar de mover la cabeza y los puños al ritmo de sus disparos, más aún escuchando sus inocentes y a la vez sinceros postulados que te hacen dar cuenta de que estás frente a alguien que cree en lo que hace y lucha encarnizadamente por seguir manteniendo sus ideales.

En palomazo improvisado (valga la rebuznancia), uno de los integrantes, no sé si el líder, de Kusha Bonton, un grupo de reggae reciente según entendí, se aventó dos rolas en plan acústico que estuvieron muy efectivas, plenas de espíritu rastafariano que a más de uno lo puso en una onda muy cool, más aún ayudados por un leve toquecín que nos horneó a todos los demás. Se me hace que a mi me horneó un leve más ya que hasta sensual veía a la corista que acompañó al jamaiquino cuando terminada su actuación se puso como si nada a darse unos leves toques.

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Ya para terminar el día salió un mega veterano de mil batallas, Jarris Margalis, ex Ninot, ex-Mistus, ex-Jaguares y lo que se acumule esta semana; ¡chale, loco!, ya como más de dos décadas en este rollo si que arma un buen currículum. En esta aventura en solitario se armó de un buen equipo que hace destacar sus composiciones que enlazan varios géneros de forma excelente: soul, blues, rhytm & blues, funk, etc., pero todos ellos destilando en conjunto rock’n'roll puro, que a estas alturas del partido se extraña. En una época en la que lo digital se come a todo lo demás, el escuchar y disfrutar algo tan orgánico y placentero a los sentidos, no puede más que purificarnos y recordarnos que el cielo y la tierra están en nosotros mismos, en nuestra comunalidad.

Este evento lo videograbé, pero el vcd resultante lo regalé y no me cuidé de dejar una copia para mi, creo que la cinta en la que lo grabé todavía conserva un buen fragmento del show pero dado que la vidoecámara que usé chupó faros tendré que conseguir una similar para digitalizarlo nuevamente. Así que mientras llega esa oportunidad de compartirles de forma más explícita lo sucedido en este día, tendrán que conformarse con mis palabras, como siempre, jejejejejeje.

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P.D. ¡Ah, por cierto!, para los nostálgicos de Fear Factory, estuvo al lado del templete de Radio Chopo, Cerdino Grázarez (Dino Cázarez, oficialmente) repartiendo autógrafos y ayudando a echar por tierra los rumores de que la presentación de su hobbie Asesino esa misma noche no se haría.

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Radio Chopo 23/04/2005

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 2:03 pm

De esta tocada casi no me acuerdo de nada, así de trascendente fue. Recuerdo que del primer grupo nomás no entendí que pretendían tocar, creo que lo noveles les salió hasta por los cabellos.

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El siguiente grupo nada más recuerdo que era una onda medio grungy, pero no fue nada que necesitara almacenar en mi disco duro.

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El tercer grupo si recuerdo con precisión que tocaban Heavy Metal en inglés, pero como ya les he comentado que eso no es precisamente lo que a mi en estos tiempos me apasione pues nada más los coloqué en mi record de bandas heavies escuchadas y los olvidé tan pronto como me alejé del Chopero Tianguis.

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Funeral, el último grupo, es una banda veterana que viene siendo de esa generación que aunque no les guste a muchos, empezando por mi, estuvieron muy influenciados por Transmetal, son como el grupo de relleno para cuando no consigues contratar a los esclavos de Juan Santos Camilo. Antes decía que para disfrutar a una bandita de este tipo se necesitaba estar medio pedo o pedo completo, pero ahora retiro mis palabras, están buenos (o eso quiero creer, para no ser tan gacho) para iniciar a los morritos al ruido, algo así como una ida al kinder.

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Clausura del Festival de Coyoacán (17/04/2005)

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 1:37 pm

Si que estaba retiradón el sitio del evento, probablemente por mi solo hubiera dado con él pero a costa de perder muchísimo más tiempo del que empleamos, una amiga que fungió de guía y yo, para llegar finalmente. El lugar era básicamente un gran parque familiar por lo que abundaban las parejas y las familias con niños como público, la cosa definitivamente no se iba a decantar por ondas desmadrosas, ¡oh, qué lástima, manes del radicalismo pequeño burgués!

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Los actos abridores estuvieron muy bien, a pesar de no estar yo muy into esas cuestiones, ya que el primero fue un buen grupo de corte infantil, liderado por un agradable viejecito y una coneja animadora, que ejecutaron temas de buena manufactura instrumental que ponían en ambiente no sólo a los niños sino a los mayores; empiezo a sospechar, recordando lo habitual que se ve en el centro de Coyoacán, que por aquí hay un mercado floreciente de música infantil que no insulta su inteligencia y que me anima a buscar con mayor cuidado esas grabaciones. El segundo en estar en el escenario fue uno de los integrantes de una de las más tradicionales y reconocidas familias en el país en esto de tocar la marimba, los Nandayapa (que me perdonen los conocedores si no pude escribir correctamente su apellido, pero por ahí va) que grupal o individualmente han llevado este tradicional música a niveles de arte equiparable a la música culta, tal como se demostró en este día; de plano se necesita ser un aferrado descerebrado si no se reconoce la calidad de la música de este hombre. Después de esto, siguió un aburrídisimo show bailable al estilo Grease pero como queriéndolo contextualizar en los 50′s mexicanos, ya he dicho antes que soy bastante negado y hasta prejuicioso con las ondas que tienen que ver con el baile pero esto de plano si era chafa por lo pretencioso e inconexo, lo único disfrutable era escuchar los temas por si solos, y bueno reconocer el esfuerzo y dedicación de los chavitos que la hicieron de bailarines a pesar de lo alucinado de su coreógrafo (a).

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El plato fuerte era el magistral dúo formado por Betsy Pecanins y Cecilia Toussaint. En otros tiempos, allá por el 90, Cecilia Toussaint era para mi una musa inspiradora, soñaba con ella y me emocionaba casi hasta las lágrimas cuando la escuchaba y más aún cuando veía sus videos, especialmente unos que llegaban a pasar de vez en cuando en la televisión de una actuación que tuvo creo en el Zócalo capitalino: me ponía de a cien, el escucharla y verla cantar “La viuda negra” enfundada en jeans oscuros y camiseta blanca sin mangas, con su pelo largo cayéndole sobre el rostro mientras corría de un lado al otro del escenario. Fantaseaba con algún día verla en una actuación, acercármele poco a poco para entregarle un ramo de rosas y recibir de ella un beso que duraría en mi mente y en mi cuerpo para toda la eternidad, aunque muy probablemente acabaría desmayado a secas.

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Hoy pasado el tiempo, otra impresión y expectativa es la que tengo, y en ello ayudó bastante la fallida actuación que tuvo Cecilia en el zócalo en aquella jalada de Chela Lora llamada “Mexicanos al Grito de Rock”, donde intentó modernizar malamente, para mi, sus temas tradicionales y acabó únicamente pudiendo tocar tres canciones antes de ser bajada por los cavernícolas seguidores de El Tri. Reconozco que mi punto de disfrute en cuanto a Cecilia era aquel año y no este, de nada me sirve hacer malabarismos mentales para hacer como que recupero parte de mis deudas del pasado asistiendo a alguno de sus conciertos cuando es claro que Cecilia simplemente ya no la interesa seguir en su papel de Viuda Negra Blusera y a mi tampoco me interesa que haga eso dado que sería grotesco y desfasado. Ahora veo a una Cecilia en una vitalidad madura y sutil, no aquélla rebelde y salvaje que hacía y decía lo que quería. Sigue siendo una de las artistas que más prefiero, pero ya no tengo ese fanatismo juvenil que me hacía idolatrarla, ahora la veo como la mujer luchona y activa que no está dispuesta a encasillarse y ser predecible, que tiene una voz privilegiada capaz de adaptarse a diferentes ritmos sin sonar forzada.

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En este sentido es lógico el encontrárnosla haciendo mancuerna con Betsy Pecanins, quien ya de plano ahora si se ve como una doña sofisticada, quien a pesar de todos sus años en el rol siempre ha estado en un perfil más suave y no tan problematizado como el de Cecilia. Betsy en toda su historia como cantante ha sido reconocida por la crítica especializada, por los músicos y por algunos conocedores de la buena música pero nunca ha sido reconocida por la gran masa, ¡qué raro¡, ¿no? Igual estoy equivocado dado que no soy tan conocedor de lo hecho por Betsy Pecanins, más la tengo asociada por el lado de Guillermo Briseño, pero en este trabajo conjunto con Cecilia siento que la que tuvo que acoplarse fue Cecilia, ya que los sonidos que armaron en conjunción con el ensamble que las acompañó son algo que se esperaría, o yo esperaría, de Betsy: ambientes sutiles, relajados, pausados, tenues, sin estridencias. Es un fondo propicio para una voz como la de Betsy que va más por tonos bajos, sin dejar la garra blusera, y que no patea tanto como la visceralidad y gruesez de Cecilia, quien no puede dejarla así sea una balada pop estándar. Pero bueno, eso justifica lo que comentaba previamente de que Cecilia tiene una gran capacidad de adaptación, ya que logra junto a Betsy una perfecta armonización de sus muy característicos estilos para logra un producto muy agradable de escucharse y hasta de verse dado su sincronía en el escenario dando muestras de madurez personal y musical. Creo que el ser reconocida como madura personal y musicalmente es lo que busca Cecilia para dejar atrás el camino ya hollado, a pesar de lo exitoso que haya sido, que en momentos puede ser un lastre muy pesado.

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Santana En El Zócalo (15/04/2005)

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 1:01 pm
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Previamente Santana había tocado creo que en el Palacio de los Rebotes por lo que fue bastante sorpresivo el anuncio de que iba a tocar en pleno Zócalo defeño y más aún que sería de forma gratuita. Huelga decir que gratis hasta las puñaladas, por que lo que ya cuando llegué al lugar de los hechos me encontré que ya se encontraba bastante retacada la plancha del Zócalo, después en los datos brutos difundidos se supo que hubo poco mas de 100,000 personas. A duras penas pude llegar como a unos 50 metros de distancia del escenario, lo cual dada la afluencia de público fue un verdadero logro aunque saldado con pisotones, apretujones, empujones, mentadas de madre y algunas linduras más.

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Dispuesto a contemplar el concierto desde un lugar y posición aceptables, esperaba emocionado el inicio cuando ante los primeros acordes de los músicos me topé con un fenómeno peculiar de estos lares: la subida inmediata de periscopios de cartón (pude ver anuncios espontáneos de Nestlé, Kellog´s y no sé cuantas cosas más) que obviamente bloquearon mi visión de forma hermosa, valiendo madres mi confianza en que mi altura me ayudaría a disfrutar decorosamente del concierto Es por ello, aunado a las limitaciones de mi cámara digital, que tan sólo les presento imágenes de un mar de periscopios y de manchas borrosas; confíen en que les digo que allá en el fondo estaba tocando Carlos Santana. Además me causó tanta sorpresa este fenómeno chilango que a la usanza de Carlos Monsiváis me dispuse a dejara un testimonio de este fruto de mis exploraciones sociológicas, después haré un sesudo ensayo sobre los simbolismos de los periscopios chilangos.

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Inmerso en el habitual ambiente santanesco de olores de petate tatemado y convivencia universalista, literalmente por lo apretados que estábamos, disfruté de esa particular manera de tocar la guitarra de Carlos Santana que oscila desde los ritmos afrocaribeños, el jazz, el blues, al funk, y que a pesar de las mamones comentarios de algunos de si Hendrix le copió o viceversa está claro que son diferentes modos de encarar la psicodelia, el viaje por al mente, ya que lo de Santana es más relajado, alegre, positivo, suave, mientras que Hendrix abogaba por la agresión, lo salvaje, la violencia: tan simple como que todo ello se manifestaba en la sucia y ruidosa forma de tocar de Hendrix, a diferencia de Carlos que tiene un sonido más limpio y armónico. No en balde el que se fue a tocar al cielo, o al infierno según sea el enfoque, fue Hendrix dado que su anhelo incontrolable por vivir sin detenerse por ningún momento acabó quemándolo, mientras que Carlos sigue por aquí igual de alucinado en su discurso pero en terrenos más pragmáticos de supervivencia; ¡esos discos de duetos que lo sacaron del aislamiento del circuito de la nostalgia!

La gente se le entregó por completo y se demostró que por razones varias, calidad musical y nacionalismo entre las principales, Carlos Santana está introyectado hasta el tuétano en el ideario por lo menos de este público que tan fervorosamente bailó, cantó, gritó y disfrutó hasta el orgasmo, yéndose cada quien a su casa con un rostro pleno de alegría habiendo vivido una noche con una verdadera leyenda del gran ritmo.

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P.D.: ¿Andaría por algún lado del Zócalo Javier Batíz esperando colársele a los de seguridad para suplicarle a Santana que le permitiera tocar un pedacito de lo que sea para demostrarle a la raza que es cierto lo que él tanto pregona de que es el maestro de Carlos?
P.D. II: Las fotos 3 y 4, en orden de aparición, son las únicas tomadas por mi, las de en medio obviamente tomadas en pleno escenario las tome de diversos sitios de noticias, y las restantes las tome del sitio de un bato llamado Canek Pelaez, que ni conozco pero también estuvo en el lugar de los hechos.

Radio Chopo 26/02/2005

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 11:35 am
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Para variar: primer grupo no recuerdo casi nada, solo que se veían veteranos y que tocaban algo que parecía medio rock progresivo pero de la vieja usanza, Emerson, Lake & Palmer v.g.r.

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Después de que subieran unos poetas nicaragüenses (recordar que es el Chopo, y que por lo tanto hay que ser sensibles artísticamente a todas las corrientes) a presentar su propuesta literaria, tocaron los de Etánisis quienes con su Heavy Metal progresivo obvio, y me refiero a obvio en el sentido de ser el típico sonido Edguy, Rhapsody, Avalanch, etc., armonizaron el día pero no hicieron nada memorable que justificara, por lo menos para mi, correr a comprar su material. Lo reitero, que chingón suelen tocar esta gente que se decanta por el Heavy Progresivo, pero no la chinguen ya hay una sobresaturación del mercado que hace aburrido escucharlos puesto que paradójicamente ya se vuelve el mainstream, el status quo, lo que debe de ser, y eso le da en la madre a la emoción de la música y la sorpresa del momento.

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Continuó otro espacio más para poetas y esta vez de la rama oscura, disfraz como de historia de Anne Rice incluido.

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En una habitual interrupción chopera, subió un compa para promocionar su habilidad en la lira, que sería eje fundamental de un curso que daría a quienes quisieran ingresar al olimpo de los dioses de la guitarra; chido por ellos y sus odas masturbatorias.

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Ricter cerró el día, y estos gueyes son una banda que para no perder tiempo son quienes contratarías si no le llegas al precio a los Garrobos; son la tradicional banda que desgrana temas para que la raza se lance al slam, ritmos de caballito, tu-pa-tu-pa primigenio, guturalidades, etc., etc., etc. Llégales, si quieres llevar a tu morrita e impresionarla con lo “malévolos” que podemos ser los metaleros de coraza; no, pues si, hay de chambas a chambas.

Radio Chopo 30/10/2004

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 6:04 am
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Según recuerdo había varias bandas prometedoramente buenas en el cartel de este día, entre ellos Iconoclasta, El Palomazo Informativo y creo que hasta Bulberizer, la nueva banda de la diosa chilanga Jessy Bulbo (ex Ultrasónicas), que es de las pocas mujeres de por acá que me ha hecho babear y hacerme olvidar la belleza de las mujeres de Sonora. No sé exactamente cual fue el pedo, si tenía algo urgente que hacer, me dieron ganas de ir al baño, andaba en la depre, me encabroné con la camarita digital de juguete que traía, o simplemente me dio una gueva mortal, pero el hecho es que sólo aguanté un rato la actuación de Iconoclasta. Creo que me quedé únicamente para decir que había visto en vivo a Iconoclasta, la leyenda del Rock Progresivo en México, de quienes tanto había leído en mis revistas mexican rockers y que únicamente alimentaban mi wishful thinking. Creo que mejor hubiera sido quedarme con mis fantasías ya que acabé reconociendo que el Rock Progresivo setentero no es lo mío, ese es el pequeño problema, para mi, que tiene Iconoclasta, el de ser un grupo de excepcionales instrumentalistas (la fregonería de su bataco y líder Víctor Baldovinos es irrefutable) pero que sabe a antiguo y más específicamente pareciera que hace exactamente lo mismo a cuando era casi virtualmente el único grupo progresivo en México. Creo que ese es el precio que se puede llegar a pagar por estar absolutamente solo en un lugar, dado que no hay competencia y acicate para evolucionar lo que te preocupa es seguir de aferrado y sobrevivir como se pueda, si no vean el caso de El Tri.

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Mexicanos al Grito de Rock (México, D.F., 27/09/2004)

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 5:19 am

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket¿Mexicanos al Grito de Rock?, si, así es, todo parece indicar que estamos en los feudos de Andrés Manuel López Obrador. Una dosis más de populismo para seguir alimentando a sus siempre famélicas huestes y que mejor escenario que el centro neurálgico de la política mexicana, El Zócalo (o Plaza Televisa, según la transmisión de la ceremonia del Grito de Independencia de dicha compañía; ¿habrán comprado los derechos del lugar?, en estos tiempos ya no se sabe si es un comentario absurdo o una absurda realidad). Dfiesta en el DF, el vehículo oficial para sus empresas de circo (para el pan tiene otras instancias), se encargó de gestionar con la omnipotente Chela Lora la presentación de su empleado (que de vez en cuando funge como marido) por primera vez en este macro recinto; sus “decires” son que antes no había aceptado por el riesgo de desmanes por parte de sus fanáticos y ello provocaría que “el gobierno” (El Mal Gobierno, esa expresión de “La Bola” revolucionaria que a últimas fechas los adalides del radicalismo “naif” y oportunista han rescatado) le echara la culpa a El Tri y ello desatara una campaña de censura y boicoteo como las de antaño. ¡Qué hermosa imaginación la de Chelita!, eso me confirma que el mundo Tri ya está en otra dimensión diferente y superior al de la experiencia humana concreta. ¿Y Alex?, bien gracias, encerrado en sí mismo en una especie de ostracismo interior mientras es aleccionado diariamente para cumplir su papel de “gritante de El Tri”, que prácticamente es para lo único que “sirve” y lo único que le importa a sus incondicionales; completa relación codependiente en que ni el uno ni el otro se apartan de sus papeles no vayan a descubrir que la vida es más amplia que ellos y su show.

¡En verdad, cómo llueve en la Babilonia revisitida!, mi avance desde la Estación Hidalgo del Metro hacia el lugar de los hechos se vio dificultado por un aguacero de los mil demonios que para la mitad del trayecto ya me había humedecido tanto como si se me hubiera ocurrido bañarme completamente vestido; la compra de un plástico o un paraguas (artículos de primera necesidad en esta temporada) ya estaba fuera de lugar. Como era de esperarse había sendos retenes policíacos para evitar pisto o armas, lo cual según entendí incluye los envases de plástico de agua purificada por lo que tuve que deshacerme del mío para poder ingresar sin que me la hicieran de emoción. Avanzando apresuradamente, no por la lluvia (¿qué sentido tendría dado mi estado descrito?) sino para poder presenciar completas las actuaciones y desde una buena posición, crucé las últimas barricadas sólo para darme cuenta que ya había bastante gente a pesar de la lluvia y de que ya habían empezado el concierto. Pero esa molestia no fue nada comparada con el panorama de paraguas abiertos y raza apelotonada hacia el escenario (dos escenarios, mejor dicho) que impedía presenciar directamente la actuación de Luzbel, quién fue el abridor, por lo que me la tuve que aventar viendo la pantalla gigante (¡uta madre!, de haber querido ver la tele me hubiera quedado en mi casa, ¡ah, no! ahora que me acuerdo no tengo tele).

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketLlegué en el momento exacto para escuchar uno de los choros alucinezcos que tanto caracterizan a Arturo Huízar, el vocalista, que hace sospechar si no se estaría metiendo heroína previamente. Por supuesto ante la rechifla general que dadas las condiciones ambientales no estaba por la labor de aguantar tanto verbo y menos sabiendo que El Tri era el headliner por lo que de vez en cuando se dejaba escuchar a coro el apellido del dios chilango: ¡ Lora, Lora, Lora! (esto se convirtió con el paso de las horas en una constante). Claro que siguiendo el habitual desarrollo esperado de los acontecimientos de los actores de esta monumental obra de teatro, a Huízar le valió soberanamente madres el ruido de fondo y siguió con su rollo. No tengo la menor idea con quién toca ahora (lo interesante sería verlo otra vez junto a Raúl Greñas quien ya se desatendió del Metal) pero sus músicos, la mayoría, se notan de camada más joven que él y se desempeñan sobradamente bien en su ejecución. Si tocó temas nuevos es algo que ignoro y de todos modos lo que quería la gente era escucharle los temas clásicos, lo cuál sucedió por lo menos en el lapso que pude disfrutar con “El loco” y “Esta noche es nuestra”. Teatral como es Arturo se despidió con un medio striptease (aunque en cuanto se retiró se alcanzó a ver como de inmediato alguno de sus asistentes le puso su gabardina sobre los hombros, ¡hombre, como todo un rockstar!) para dejar huella de su paso en la memoria de los asistentes, quienes como era de esperarse se lo festejaron.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketLa lluvia parecía seguir su propia melodía ya que por instantes aminoraba pero luego recrudecía. Ése fue el contexto medio ambiental en que La Barranca subió al escenario. En formato de cuatro integrantes (que hizo extrañar los sonidos que aporta el violín, por ejemplo, en algunas de sus composiciones), o séase bien rockero para estar al tono con el evento, la banda de José Manuel Aguilera (con Alejandro Otaola de complemento, no distinguí a ciencia cierta si Alfonso André sigue con ellos) demostró el porqué es un referente inmediato y claro de lo mejor que hay actualmente en la música moderna en México sin tener que recurrir a folklorismos baratos ni a combinaciones bizarras disfrazadas de genialidad (ya decía Peter Steele: “no confundan la falta de talento con la genialidad”). El sonido de La Barranca aún así bien puede merecer el ribete de Rock Mexicano (que no lo necesitaría de hecho) y no por qué sea ejecutado por Mexicanos (¡Santas obviedades, Batman!) sino porque, obviamente es una apreciación mía, la atmósfera que evocan las notas que desgranan, especialmente la lira de José Manuel, remiten al colorido y sonoridad de nuestro sincretismo cultural sin dejar de abrevar en la solidez del Rock Contemporáneo anglo, especialmente. En mi viaje mental son el perfecto soundtrack para un trayecto desde la Mesa de Otay hasta el Cañón del Sumidero. Lástima que los Talibanes (por fundamentalistas ortodoxos) de los seguidores de El Tri me cortaban la inspiración con sus alocuciones escandalosas clamando por su padre perdido, lo cual realmente no me molestó demasiado porque ya me imaginaba que esa iba a ser la tónica del concierto por lo que me di por satisfecho en esta ocasión de la actuación de La Barranca, este no era su público habitual ya que el de esta noche evita cualquier cosa que lo haga reflexionar (en todo el sentido del término) y se decanta por lo que lo haga bailar a secas y mantenerlo en la tranquilidad y comodidad de lo conocido (no me imagino a esta gente escuchando a un locatas como John Zorn, que a cada instante de su “música” destruye tus esquemas previos para proponerte otros que son igual de efímeros que los anteriores).

El diluvio ya durante la actuación de La Barranca había afectado el tendido eléctrico pero durante la transición al siguiente grupo se agudizaron los efectos y eso detuvo durante un prolongado lapso de tiempo la continuación del evento por lo que los “cánticos europeos” (Alex Lora dixit) no se hicieron esperar: ¡culerooooos! De improviso las bocinas vomitaron un tema, “lloraré, quizás si, quizás no (si no lloras tu); escribiré, quizás si, quizás no (si no escribes tu)”, que hizo que la raza aullara y comenzara a brincotear al más puro estilo chilango (como viles chapulines en comal ardiendo) haciendo imposible evitar el empuje de la marejada humana que se armó; en la pantalla gigante se veían círculos de felices slammers en plena faena, coronados de vez en cuando por ese particularísimo modo que tiene por aquí de impulsar entre varios a alguien que cae entre los bailadores, ¡pero con los pies por delante! (¡eso no es el crowd surfing que acostumbran los europeos!). Las cosas se sucedieron de ese modo durante varios temas mas y yo desesperaba porque no distinguía quien estaba tocando y en la pantalla no se veía nada más que tomas de los edificios del Centro Histórico y raza bailando. El paso de una toma en la que se veía a lo lejos técnicos en pleno escenario y lo seco del sonido me hizo comenzar a darme cuenta de que estaban poniendo música grabada. Lo que en otros sitios hubiera sido motivo mas que suficiente para incrementar el encono contra los organizadores (mínimo en Sonora, ya la raza hubiera comenzado a gritar algo como “¡si hubiera querido escuchar cd’s me hubiera quedado en mi casa!”) aquí denotó sin dudas lo fácilmente manejables que puede llegar a ser la gente cuando sabes de que pie cojean: pan y circo, vuelvo a afirmarlo. No entiendo el proceso mental por el cual los fans del Rock Bandoso se dicen rockanroleros de cepa y desprecian lo Pop por Fresa cuando los temas que los hacen ponerse al punto de la histeria, si se deja de lado la instrumentación y calidad tan básica del sonido, podrían fácilmente ser “tocados” por Uff o por Kabah; tienen una melodía igual de repetitiva y edulcorante (¡esos coros obsesivos!) que las de dichos “artistas”. Y para acabarla de chingar las dichosas rolas rockeras son la misma tonada pero en diferentes velocidades, sin olvidar las letras tan elementales y localistas que dificultan, aunado a todo lo anterior, el que la abrumadora mayoría de este tipo de grupos puedan tener éxito en otras latitudes en las que no haya un núcleo fuerte de chilangos o anexos: “mi muñequita de hule, de plástico; mi muñequita sintética, mi muñequita sintética; inhalando bolsitas con resistol; pasas la vida, perdida en un vaso de alcohol”.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEl cielo estuvo tan de acuerdo con que los muñecos de Tex Tex (Texcoco Texcoco, no Texas Texas; no confundir por favor a pesar del perfil W.A.S.P de Lalo Tex) son a todas margaritas que se discutió con el cierre de sus compuertas. Tex Tex es un ejemplo claro de que la cosa no se trata de descubrir el hilo negro sino de disfrutar lo que se hace con calidad y dotar de identidad propia a cada tema creado, ser capaces de pulir un tema en estudio y poderlo representar en vivo sin reinventarlo pero dotándolo de la animosidad de la actuación en directo. A ellos yo no cometería el error de ponerlos en esa cosa llamada Rock Bandoso, son una banda orgullosamente de Rock’n'Roll en todo el sentido de la palabra que han merecido el respeto tanto de simples escuchas (y eso fue palpable) como de críticos feroces del Rockcito Mexica, para no ir muy lejos son uno de los pocos grupos respetados por Hugo García Michel, miembro del Comando Bonzo que tienen su cuartel en La Mosca en La Pared. Durante todos estos años Tex Tex ha conservado inamovible su alineación como trío y ello le ha representado tener una compenetración precisa y automática en la que los tres tienen un papel importante a partes iguales a pesar de la obvia atención que gana Lalo al ser guitarrista/vocalista; la solidez de su sonido no es tan rígido que no les permita adicionar otros instrumentos como en esta ocasión en la que se hicieron acompañar por un percusionista, un tecladista y una corista. Una característica notoria de Tex Tex, y en especial de Lalo (quien es el compositor de la mayoría de las canciones, si no es que de todas), es el constante humor que permea tanto en los temas en sí como, en especial, en el trabajo en directo, pero este humor no es gastado y dudoso como el de Alex Lora sino que es rico en variaciones y oportunidades; no se toman en serio (en términos de pomposidad y ceremonia) y es de agradecerse en una tierra en la que hay mucho “as-no conocido”. ¿Son mejores que El Tri?, siempre es relativo hablar en esos términos pero de corazón lo digo: ¡a huevo que son mejores!

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket¡Ay pobre Cecilia Toussaint!, en pocas palabras le fue de la vil chingada, este no fue su día. Tan la tengo fuera del circuito del Rock en México que ya se me había olvidado que ella estaba incluida en el cartel oficial por lo que hasta me dio un vuelco en el corazón escucharla anunciada; ¡tanto tiempo siendo fan de ella para de pronto tenerla frente a mi en vivo y a todo color!, bueno eso de “frente a mi” no es exactamente la justa descripción por lo ya descrito anteriormente. Casi empecé a babear regodeándome en la imaginación de lo que vendría. Pasó una rola que no reconocí y de inmediato comenzó a incrementarse la intensidad de los chiflidos y gritos de los acólitos de Lora; yo los miraba con cara de “espérense, pendejos, ahorita viene lo bueno para que se eduquen”. Nada más que no sucedió lo que en mi mente vaticinaba, y al contrario mi cara se pasó a “what?”. El acabóse fue con una versión very very slow de “Me siento bien pero me siento mal” que sonaba, con la ayuda del acordeón de Humberto Álvarez ex-Sangre Azteca, como producto desechado de Julieta Venegas. Cecilia sólo aguantó tres rolas y se tiró a perder, cosa que se lo agradecí con toda mi alma para que no siguiera empecinada en “contemporizar” sus temas clásicos. Ella siempre ha dicho que no está casada con algún género en especial, aunque prácticamente se hizo en la escena rockera, y eso es loable, yo no desprecio sus temas fuera del rock y en verdad se defienden por sí solos sin necesidad de meterlos en alguna clasificación. El asunto es que, enmarcada en este contexto, sus temas más eminentemente rockeros no requieren de ninguna actualización, en ese sentido si desea ser considerada como una nave libre que no sea asociada indisolublemente al Rock pues lo mejor sería que no los volviera a tocar y menos permitir que sus publicistas la sigan vendiendo como producto para rockeros; ¿qué chingados hace, pues, en este circo? Y lo peor del caso es que la música sonaba sospechosamente similar a lo que hacen hoy día las féminas más exitosas en el ambiente; se puede aprender de todo el mundo, pero eso no significa que se deba copiar indiscriminadamente lo que hacen otros especialmente cuando ya se tiene una larga historia en estos menesteres. Tengo la sensación de que Cecilia está empecinada en recuperar los reflectores de la popularidad y se está valiendo de medios que llegan a contraponerse cuando lo que debería hacer es buscar otro camino o dejar de tener ese objetivo y dedicarse a la música por si misma.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketLa Leyenda Javier Bátiz. Pues si es una leyenda, es una leyenda muy cargante. Este hombre parece ser que no se da cuenta de los niveles de ridículo a los que llega con sus reminiscencias reconstruidas del pasado, lo cual hace sospechar si no tendrá alguna tara mental debido a la vida loca. Consabida es su clásica alocución de ser “el maestro de un chavo llamado Carlos Santana”, lo cual provoca una pena ajena mayúscula cada vez que lo expresa. Muy probablemente si le enseñó algo, pero la intención implícita que hay en sus palabras es que Santana le debe todo lo que es a él y eso ya de plano es una verdadera mafufada. Parafraseando a un amigo, Bátiz siente que la vida le debe y que no tiene el lugar que merece, más aún Carlos Santana tiene la posición que el PUDO haber tenido y en esas infinitas posibilidades es donde él basa su vida, lo que de plano es bastante enfermizo hasta para el mas neófito. Y aquí, en relación al concierto, es donde entra otro factor digno de analizarse porque él se ha convertido en un mito de la posibilidad exitosa frustrada (“yo pude ser si hubiera…”) tan caro a la chilanga banda que a pesar de que su set fue de lo más aburrido y autocomplaciente no recibió absolutamente ningún comentario de molestia, simple y sencillamente lo dejaron ser; no cabe duda que a la miseria le gusta la compañía. Su famosa destreza guitarrística es innegable pero es algo que ya se ha escuchado previamente (es la clásica distorsión psicodélica de finales de los 60′s y principios de los 70′s) que no dudo que si le rascamos al pasado resulte ser uno de los pioneros, lo malo es que suena exactamente como lo que es: un artículo de consumo para el circuito de la nostalgia. Es alguien que vive desfasado encerrado en su propio mundito y en un pasado remoto.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket“Mexicanos al Grito de Rock” es una oportunista gira orquestada por Chela Lora en la que supuestamente se pretende servir de escaparate a las “verdaderas bandas de rock en México”; todo el pedo es que Chela quiere ser la Sharon Osbourne de México, incluida su versión del OzzFest (¿para cuándo un Reality Show de los Lora?). En un pasado reciente, y aun hoy día todavía (aunque ya más medido), Alex Lora no desaprovechaba oportunidad para tirarle mierda a los grupos que tocaban “cumbias disfrazadas de rock”, como Caifanes y Maldita Vecindad. Como que el matrimonio Lora ya entendió que el negocio es el negocio e incluyeron en esta gira a una de los combos de ska más exitosos del momento, Los de Abajo, quienes venían recién desempacados de una visita al continente europeo. Yo soy muy prejuicioso con el ska nacional, en especial el avecindado en Chilangolandia, y no tenía muchas esperanzas de escuchar algo bueno, pues déjenme decirles que realmente son buenos en lo que hacen especialmente los temas más actuales (ya que tienen algunos años de formados, hasta un demo me tocó ver en las páginas de la Banda Rockera) que son apoyados por efectos y samples derivados de un D.J. La típica sección de metales (que hizo que más de uno gritara “¡la Sonora Santanera!) con el paso del tiempo ha adquirido solidez y riqueza en las variaciones, han dejado de ser simple apoyo y ruido de fondo como les sucede a la mayoría de los practicantes del ska. ¿Lo malo del asunto?, esas reiterativas menciones al radicalismo de pose más obvio; EZLN, Chiapas, Ché Guevara, CGH, Altermundismo, el 68, ¡Lucio Cabañas! (claro, para parecer original hay que proponer un nuevo mito). Deberían dedicarse a tocar y no a lanzar lugares comunes (hablar es barato) que cualquiera sabe y que no requieren un gran proceso de análisis para estar de acuerdo; si se va a ser radical en la propuesta ideológica se requiere ser comprometido y consecuente con ello, amén de ir al fondo de la cuestión y no dejarlo como simple anécdota para el adorno (un ejemplo de congruencia y proposición lo era Negú Gorriak y su compañía Esan Ozenki, que los llevó hasta juicios como el del General Galindo gobernador de facto del país vasco). Lo que sucede es que como originalmente las bandas de ska estaban comprometidas ideológicamente con causas radicales por su origen proletario, o étnico en algunos casos, al trasplantarse forzadamente (como suele suceder) en México sus clones para ser SKA consideraban obligatorio repetir el esquema; ¿qué pinche problema hay con qué la música se circunscriba a la diversión? ¡Ninguno!

Three Souls in my Mind no era el mejor grupo de los 70′s en México, había infinidad de grupos que les daban la vuelta en cuestión de calidad, desde los mismos fresitas de La Revolución de Emiliano Zapata hasta Peace & Love pasando por Bandido, La Tinta Blanca (White Ink!), Los Dug Dug’s, etc. Su gusto por el Rhytm & Blues Rolling Stoniano y la decisión de cantar en español poco a poco los hizo ganarse adeptos que pronto se hicieron legión ante los acontecimientos post-Avándaro en los que sistemáticamente se cerraron las puertas de lugares de trabajo y promoción a los grupos rockeros del momento, quienes con el transcurrir de los años emigraron, se desintregraron o mutaron hacia cosas más aceptadas (con géneros diferentes o volviéndose grupos fusileros de ambientación). Los consumidores que tenían el poder económico dejaron de seguirlos y prefirieron quedarse en sus casas a escuchar discos de importación del ritmo que fuera, algo más seguro que arriesgarse a recibir la represión por ser jóvenes, recordemos que aún estaba muy presente el trauma del 68 y especialmente el Halconazo donde les hicieron notar de forma clara que las cosas no habían cambiado. El gusto manifiesto por el rock en vivo nacional se convirtió en algo propio de proletarios quienes lo recibieron en sus ciudades perdidas y en los clandestinos hoyos fonkys por lo que seguir en ese circuito se volvió cosa de unos pocos arriesgados. Huelga decir que el Three Souls fue uno de esos aferrados, lo que no sabemos es si fue por convicción personal o porque no sabían hacer otra cosa. Si son curiosos y rastrean los temas de la primerísima etapa del grupo y la comparan con la subsecuente, notaran que la temática, aparte de estar algunas escritas en inglés, no deja de ser la típica de cualquier grupo de la época (influenciados por el rock extranjero) lo cual cambió con los sucesos mencionados ya que pronto se dio por manifestar las problemáticas comunes del “chavo de onda” (el servicio militar, la falta de empleo, las drogas, la represión, la carestía de la vida, la devaluación, el rechazo clasista, la sobrepoblación, etc.) lo que hace pensar si Alex hizo eso por decisión propia (convencido de la oportunidad de manejar ese mensaje) o si se trataba de darles de comer a su público cautivo quienes querían no pensar nada y distraerse de la cotidianidad opresiva de sus vidas por lo que deseaban ver reflejados en el otro sus deseos e inquietudes, la relación se volvió funcionalmente bidireccional, todo iría bien mientras ninguno de ellos se saliera de su papel prescrito (Alex desde este momento se autonombró cronista de la ciudad). Este estado de las cosas convirtió virtualmente al Three Souls in my Mind en la referencia única e inmediata a ojos de los rockanroleros de las clases bajas, quienes medían al resto de los exponentes a través de este tamiz rígido. A nivel crítico y de reconocimiento externo el Three Souls era defenestrado a partes iguales entre los críticos de rock casados con lo puro extranjero y los grupos de rock exclusivista (tocando géneros exquisitos como el Progresivo o cantando todavía en inglés) por su sonido primitivo y actitud retrógrada (¿pues qué chingados querían?, intelectuales no eran y tampoco se la llevaban en el Hotel México).

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Los principios de los 80′s vio la separación de Alejandro Lora del Three Souls in my Mind debido a diferencias con sus compañeros quienes no fueron capaces de aceptar ni comprender que Alex era el Three Souls y que sin él no tenían amo que los guiara por lo que desde ese momento se perdieron en la oscuridad de la mediocridad más absoluta. Dinero es dinero y el éxito indudable de El Tri entre los lúmpenes de la Ciudad de México, a pesar de no contar con difusión masiva (para los habituados a Televisa y Notitas Musicales ellos no existían), impulsó sus grabaciones en Wea a través de ComRock. Finales de esa década veladamente vieron la transición de El Tri de un grupo propio para clases bajas a un grupo consumido por todos los niveles, específicamente al tomar la batuta del control absoluto de los negocios la esposa de Alex, Chela. Si antes los promotores empedaban a Alejandro para pagarle, que de todos modos eso era lo que siempre buscaba, ahora se topaban con un muro inamovible quien se daba el lujo de exigir lo que quería, incluido boicotear a los grupos que no eran de su agrado más aún si podían hacerle sombra al grupo de su marido, como bien lo pueden atestiguar los de la Banda Bostik. Ella se encargó de pelear los lugares y medios de promoción idóneos para aumentar la presencia de El Tri, hasta el extremo de lograr abrir las puertas de Televisa; las estrategias de marketing quedaron a criterio de su única decisión. No es casualidad que el sonido de las grabaciones haya mejorado y que de pronto notáramos melodías tarareables (incluidos chiflidos y guitarras acústicas para baladas directas) que manejaban temáticas totalmente oportunistas y complacientes, y no se diga el bombardeo de producciones (casi a una por año, sin contar los en vivo y variaciones raras) como si fueran tortillas; esto era necesario para ampliar su base de seguidores hacia estratos que tuvieran mayor poder adquisitivo, lo cual lograron con creces. Alex Lora, por lo menos ya se descararon porque ahora es El Tri de Lora, se vende hacia esos estratos como un ícono de rebeldía controlable que hace el favor de volvernos malitos por un ratito sin necesidad de que lo seamos.

Asistir a un concierto de El Tri a partir de los 90′s es idéntico a asistir a la Lucha Libre en el sentido de que ya se sabe por adelantado todo lo que va a suceder; en otro símil, es como asistir a ver una película llevando el guión, ¡no hay ninguna pinche sorpresa! Miento, la única expectativa que puede llegar a interesar es si va a realizar un ridículo nuevo que supere lo previamente vivido; a veces lo pone difícil porque no hay absolutamente nada nuevo, pero tenía la esperanza de por ser una ocasión especial preparara alguna estupidez. Una sola vez he pagado por verlo, y con esa ocasión en León tuve suficiente como para no repetir la experiencia; no esperé a que concluyera el concierto, en cuanto comenzó a dirigir por enésima vez los coros de la raza casi corrí hacia la salida más cercana del Auditorio de la Feria. Es increíble la expresión cuasi orgásmica de sus seguidores ante cualquier expresión de él, lo obedecen al pie de la letra y pareciera que es la primera vez que lo hacen (¡hasta se ríen de las mismas pendejadas que ha repetido hasta la saciedad!); le perdonan absolutamente todo aun cuando resulte absurdo y contradictorio, de plano si que es el papá perdido que todos desean encontrar: ¡papá, no te vayas, no me vuelvas a dejar!. Nota a favor: lo único realmente bueno fue la actuación de un violinista en varias de las canciones, que demostró no ser un improvisado o autodidacta sino que era músico de conservatorio de formación clásica (como que Alex y su esposa quedaron traumados con el éxito de su Sinfónico; ¡pinches Apocalyptica, ya ven lo que causan!). El plato fuerte de la noche poco a poco lo fueron anunciando y en mi mente también poco a poco fue surgiendo una aterradora comprensión de lo que venía, ¡pero no quería creerlo! Con intro de órgano comenzaron a ejecutar su pericia vocal un numeroso coro para dar cabida a: ¡Virgen morena! Entendía lo del oportunismo religioso guadalupano de Alex (que de todos modos hace eco de las preferencias de sus fans) y del sentido de realizarlo frente a Catedral, pero esto superó mi límite de tolerancia y como alma que lleva el diablo corrí hacia la seguridad de la Estación Hidalgo del Metro donde me acurruqué en un vagón meditando que acto de expiación y purificación tendría que realizar para poder eliminar de mi mente lo que acababa de presenciar.

P.D.: Las únicas fotos que son propiamente del concierto son las de Tex Tex y El Tri, las de Javier Bátiz y Luzbel son del evento de arranque en San Luis Potosí, las demás son promocionales o de otros eventos.

abril 9, 2007

P & P Producciones Octavo Aniversario (México, D.F., 17/09/2004)

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 3:43 am

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketNo conocía la existencia de P & P Producciones, y si había visto alguna de sus ediciones no recuerdo con exactitud, y de primera instancia tuve la ligera idea de que era una disquera tipo Discos y Cintas Denver (¡el circo del rock’n'roll en toda su expresión!) en el peor de los casos y en el mejor de los casos como Discos Pueblo, que no digo que todos sus trabajos sean malos pero si de pronto se extraña un poco más de recursos. Pero si me baso en el cartel no tendría que haber tenido esa idea, lo que pasa es que pensé que era una especie de paro musical para hacer el festejo pero no que fueran los artistas de la disquera. El único grupo que conocía muy bien en directo era Garrobos (de hecho uno de mis objetivos era constatar otra vez que Woltan Campos, ex-Pactum, se denigraba a sí mismo con esta experiencia -¿esto es mejorar en relación a su anterior grupo?-, desafortunada o afortunadamente presentaban nuevo baterista), los otros los conocía muy bien por mis lecturas de revistas nacionales especializadas pero nunca los había visto y escuchado concretamente, a excepción del material Culebra de Guillermo Briseño (que no me gustó para nada), nada más que de este ensamble que creó no tenía la menor referencia. De los únicos grupos que no sabía absolutamente nada eran Ecos de Dioses y Malhecho, porque luego cambié de idea respecto de El Rosario.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEl asunto estaba indicado a las 13:00 hrs. en el Zócalo por lo que venía algo apresurado ya que supuse correctamente que por el sitio y el horario serían bastante restringidos los tiempos de cada grupo. Me supongo que de plano los organizadores saben muy bien el rollo de los equipos de sonido ya que aunque el escenario era muy amplio comparativamente para la cantidad de amplificación que se veía, todo sonaba con precisión y buen volumen. Cuando llegué ya estaba en actividad el primer grupo, El Rosario, que por el nombre comencé a tener sospechas de que eran El Rosario de María pero sólo lo confirmé hasta que durante la actuación del siguiente grupo, el bajista (con algunas canas por aquí y por allá) aprovechó para entregar unos flyers donde ya aparecía el nombre completo del grupo, a mi pregunta aclararatoria me contestó afirmativamente agregando que de los originales sólo quedan él y el vocalista; ¡huy, qué tiempos aquellos, señor Don Simón!, este grupo fue de la camada de Insignia, Consumatum Est, El Clan, Psicodencia, El Cuerpo de Cristina, Ansia, etc. que se la llevaban en el área de Rockotitlán, participando inclusive en aquellas antiguas Batalla de las Bandas del lugar, estoy hablando de finales de los 80′s y principios de los 90′s. El Rosario demostró sus tablas sobre el escenario con buenas dosis de algo que en un momento, peyoritavamente, alguien que no quería batallar bautizó como Pop Metaloso, aunque que de algún modo u otro no está tan alejado de la realidad, ya que su espíritu es semejante al que impulsaba al Caifanes del segundo disco, por ejemplo, ya que se regodean en visiones oscuras e intimistas (mediadas por una melodía central uniforme) sólo que de forma poderosa y energética, nada de folklorismos ni lugares comunes, aquí no hay esa fascinación por imitar a The Cure sino un gusto por la densidad guitarrística, imaginen a Santa Sabina (sin Rita Guerrero por supuesto, ella es otro boleto) más clavada al core de la guitarra afilada sin hacerse experimental ni recurrir a fusiones así como ausencia de teclados y podrán tener una idea más clara sobre ellos (gran versión dentro de su estilo de Gloria del Van Morrison época Them). No había mucha gente, eso era sustituido por tres guerreros aztecas que evidentemente tenían ganas de divertirse y bailaban sin parar, de hecho así se la llevaron hasta el final del evento, hasta donde yo los vi; ésta fue mi experiencia directa con este tipo de compas, que son bastante prototípicos: delgadez extrema, morenos, rostros de rasgos indígenas y vestidos “estrafalariamente”, por decir algo, pero que inmediatamente denotas que no es precisamente de marca ni representa alguna moda en especial (no me cuesta nada imaginarme a batos semejantes en los 70′s, 80′s y 90′s de cualquier lugar donde hubiera ruido en esta urbe; esos que salen en el video Un Toque de Rock, donde se ven a verdaderos chilangos lúmpenes en frente de Los Blues Boys, en un lugarejo de mala muerte, y Los Pelones Punk, en un parque: ¡esto si es realidad de la calle!). Algo que también me sorprendió es la cantidad de familias (desde jóvenes hasta más mayores) con chilpayates y toda la cosa que abundaban por todos lados y que disfrutaban los sonidos que vomitaban las bocinas. Después de concluida la actuación de El Rosario, y con la promesa de nuevas tocadas de ellos, aproveche para lanzarme a comer unas económicas sincronizadas, 6 (¿o 3?, ya no recuerdo bien) por 10 pesos o algo así, nada más que no piensen que son formato Sonora, más bien son formato para niños sonorenses (y aún así salen debiendo) por lo que sólo sirvieron para engañar al estómago.

Muy buena organización, sólo que siempre hay imponderables así que llegué justo a tiempo, a pesar del tiempo que tardé, para presenciar el inicio de la actuación de Ecos de Dioses. Estos compas son catrachos, o como se diga, es decir, provenientes de Honduras, la tierra de la esposa de Memo del Bosque (¿su nombre?, ¡no me acuerdo!, ¡la de Big brother, hombre!). ¿Qué tocan?, pues como Creed, o séase clones de Pearl Jam, quienes supuestamente tocan algo así como Grunge Contemporáneo (what?). Están muy acoplados y dentro de la línea que manejan son muy estructurados y melódicos, llegando a ofrecer una cancioncita rítmica que a todas luces es el obligado sencillo (cosa que comentaron), está hecha para quedarse dando vueltas en el oído después de muchas escuchas, estén pendientes del dichoso tema para que presuman de conocedores. Los dos puntos que hicieron disfrutable su show fue la hilvanación perfecta de uno de sus temas con Another brick on the wall pt. 2 de Pink Floyd y el tema con el que se despidieron, bastante energético y en el que enarbolaban su orgullo como hondureños, que acabó deleitando a los bailadores mencionados antes. Siendo como son de ortodoxos la raza de por aquí les fue bien ya que mínimamente los escucharon de forma respetuosa, para lo que me ha tocado ver eso ya es mucho.

Tere Estrada era quien seguía, muy guapa por cierto para los parámetros locales, de la cual tenía mucha curiosidad por escucharla ya que tenía buenos comentarios de su música. Su voz es muy intimista y se decanta por un modo de blues semiacústico, aquí lo prioritario es su voz no las odas guitarrísticas, apela a lo espiritual antes que a la animosidad pero no a lo mental, esto es de saborearse no de analizarse racionalmente. Un lugar tan amplio no es lugar para ella, puedo asegurar que en un lugar cerrado y más reducido su impacto es más completo, en uno de esos sitios en que sientes que te está cantando a ti nada más. En un lugar como éste en que la banda es más pesada y esperan estridencias no podía tener su mejor público, aún así salió adelante y me dejo una muy buena impresión como para asistir a donde se presente y completar mi experiencia que no fue permitida por los esporádicos gritos de alguno que otro troglodita.

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A Malhecho, como su nombre lo indica, le fue mal con el sonido y tardaron bastante en medio organizarse a pesar de que instrumentalmente son un trío y que se hacen acompañar por una especie de showman (que hace coros, anima a la raza y toca armónica, percusión latina y lo que haga falta) que es como El Ranas (con parecido a Jorge Ortiz de Pinedo) de Víctimas del Dr. Cerebro, solo faltó que se echará marometas. Por decir algo son como Cuca sin la preponderancia del Hard Rock, lo de ellos es básicamente Rock’n'Roll desmadrosón con gusto por las letras retorcidas y de sexualidad implícita, éstos compas si que le tiran directo a las vísceras (sino es que en otra parte) para moverse al baile, lo cual lograron porque aumentó un poco la raza que danzaba. Dejando la voz medio rarilla de su vocalista/guitarrista (me recordó a Les Claypool de Primus), su música no es innovadora y aún así entretiene, con riesgo de meterme en broncas yo los pondría junto a Siniestro Total y punks (habría que clarificar el término) de ese tipo que se diferencian de los radicales hardcorianos en un gusto pertinaz por no lanzar bombas ideológicas sino diversión directa para evitar hipocresías y santurronerías que es mucho la base de las broncas de este mundito. Para disfrutar de este grupo se tiene que presenciarlos en vivo ya que lueguito en uno de los intermedios pusieron su disco y la verdad es que algo se pierde en la grabación que los hace sonar muy planos y hasta de mal gusto. En su actuación, por cierto, fue donde me di cuenta cabal de que estaban filmando el evento y también me di cuenta de que quienes lo estaban haciendo eran como estudiantes recientes de Cine (casi lo apuesto), ya que se dedicaban a hacer movimientos de cámara pseudo-experimentales (tomas de los pies, filmar en plena marcha, giros, etc.) y especialmente (donde confirmé mi idea) en el hecho de hacer contraste del sincretismo cultural del D.F., en pocas palabras filmar comparativa y obsesivamente a la gente que se diferenciaba notoriamente del resto; pobre de la vendedora que descansaba de su día viendo (no creo que escuchar, porque le sonaría todo a ruido) a los grupos ya que se convirtió en la estrella del día para los “artistas de la cámara”.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketSiguió uno de los grupos más esperados por el público, o por lo menos por los más escandalosos, Garrobos, quienes vieron aumentar el equipo para apoyar más su sonido. Desde el primer acorde de su tema Garrobos se desató el infierno representado por un buen de raza que se lanzó al slam ofreciendo un espectáculo por sí mismo. La caña que arman es Thrash Metal de profunda vena hardcoriana, algo nada dulce y directo a las gónadas sin tiempo para elaboradas armonías ni experimentaciones, perfecto para raza que no quiere pensar mucho y si decantar su desmadre interior. El vocalista, conocido como El Lagarto, es uno de los frontman más carismáticos del ruido nacional, con su pelo a lo punk (con sendos spikes), sus danzas guerreras tradicionales y sus alocuciones animosas guió a sus seguidores dentro del ritmo que él quería, regresando tantas veces como quiso hasta satisfacerlos y no dejar algún tema esencial por fuera, cosa que exaspero a los organizadores; ya más relajado en el inter de una de las actuaciones subsecuentes se dedicó a dar autógrafos a sus fans, por lo menos no se niega que se preocupa por mantener el contacto cercano. Buena onda su disposición para promocionar la tolerancia musical, la bronca paradójica es que se la dice a gente que de facto no es nada abierta, sería algo ilógico ya que para ello uno tendría que darse el tiempo para racionalizar sistemáticamente el asunto pero si uno está pendiente de lo acerado de los riffs y de correr como poseído en la rueda catártica del slam como que no queda mucho tiempo para ello. Ahí mismo El Lagarto anunció una tocada de ellos como abridores de Vio-lence y Metal Church en el Salón 21 en octubre, habrá que estar pendiente. No compraría un disco de ellos (sólo que me los halle pirateados o en mp3) pero si me los encuentro por ahí, y ya con unas frías encima, no les haría ascos.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketConservo muchos escombros mentales y el tiempo pasado me hace malas jugadas a veces por lo que es entendible que pensara que Rastrillos era el grupo que había formado, en un movimiento algo raro en apariencia, Hans Mues ex-bataco de Mákina. Buena parte de su actuación me la llevé tratando de identificarlo, hasta que se me ocurrió abrir el KCT que regalaron y en los agradecimientos mencionaban a Yerberos, como flashazo me vino a la mente que ese era el grupo y no Rastrillos. En la escena reggae de México, Rastrillos ocupa uno de los lugares principales y mostró con holgura el porqué de ello. Tardaron algo en organizarse debido, esencialmente, a la gran cantidad de gente que componen al grupo (metales, tecladista, percusionista, baterista, bajista, dos guitarristas, un todo terreno -violín, entre otras cosas- y una niña que danzaba cuasi coreográficamente completamente feliz) que aunado a la gente del staff técnico y a los pegostes de ellos que los filmaban por todos lados provocaban un buen desmadre. Suponía que al tocarles después de Garrobos serían muy mal recibidos, eso solo sucedió con poca raza (no les digo que son hiper escandalosos, uno hace el ruido de varios) ya que en realidad un buen los esperaban ansiosamente pero como son más tranquilos no la hacían de tos y en cuanto escucharon los primeros sonidos se dedicaron a bailar cadenciosamente como es clásico en el reggae: levantas un pie y te inclinas una madre hacia ese lado luego sigues igual del otro lado y así alternadamente.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketPara estas alturas ya había un misterioso olor a pachuli tatemado y a chemo, sin incluir la raza que ya venía en pleno vuelo FZ10 (diría El Tripas) y/o alcoholizada (unos chupando ahí mismo disfrazando su trago en bolsas negras de plástico o en botellas de agua) que eran fácilmente identificables por estar reunidos en círculos íntimos y agazapados; algunos era notorio que eran veteranos del rollo, me impresionaron dos mujeres que andaban tatuadísimas hasta la madre de mois y todavía peleando con sus compas por pisto, dándose todavía tiempo para hacérsela de pedo a los que tocaban. Rastrillos, por su parte, me quitó la idea de aburrimiento que asociaba al reggae, quizá porque antes me la llevaba como los seguidores de Garrobos, su expresión de disfrute de la vida y esperanza pusieron una sonrisa en mi boca; a ellos si que les queda el mensaje de tolerancia musical. Su música es bastante sabrosa y elaborada de algún modo, no es el monótono acorde del reggae más obvio, pero que no olvida que divertir y animar a la gente es su motivo principal y ello incluye una reflexión constante sobre la preocupación de los males que aquejan a este mundo desde una óptica de la realidad que nos circunda; sus letras son bastante bien hechas y claras, y dan lugar a la improvisación dentro del esquema de los temas. Mis respetos para ellos, han hecho que cambie mis prejuicios sobre el reggae y especialmente por dos temas: ese del que hablan de la tolerancia musical y el que se refiere a la condición de ser estigmatizado socialmente en la diferencia por vivir en una colonia proletaria. ¡Positivo, positivo, positivo! O.K., les haré caso.

Al fin, después de leer tanto sobre él, pude conocer en vivo a Federico Arana, aparte de músico veterano, escritor creador de la enciclopedia del rock nacional Huaraches de Ante Azul. Naftalina es como un museo de antropología andante ya que son verdaderos fósiles vivientes sus integrantes, mayores de 50 años, a excepción del gran Felipe Souza que redondea su sonido con su guitarra incendiaria a últimas fechas. ¿Qué hace Naftalina de excepcional?, aparte de seguir vivos un día más y su destreza musical, siguen la tónica de los inicios del Rock’n'Roll mexicano al dedicarse al fusil de temas populares del Rock mundial haciendo una traducción al spanish, pero estos ruquitos aparte de respetar magistralmente la estructura original de los temas le dan características propias al hacer esa traducción de una forma paródica ubicándola ya sea en nuestro entorno o haciendo crítica demoledora a los problemas sociales y políticos que nos aquejan en estos días, alejándose completamente de lo panfletario y del recurso facilón. Naftalina acaba siendo más radical y combativo que cualquier grupúsculo de punketas o skatos morros y lo hacen a través de una de las armas más poderosas y que no cualquiera tiene la habilidad de manejar sin caer en lo grotesco y ridículo: el humor. En un momento dado hicieron un paro forzado ya que les tocó la ceremonia de arreo de la bandera (Felipe aprovechó para dar autógrafos a sus fans más acérrimos), cosa bastante curiosa y digna de analizarse ya que la abrumadora mayoría de la raza, los más radicales inclusive, respetuosamente esperaron que concluyera la ceremonia; compruebo que hay ciertos símbolos que son respetados como parte integral de la identidad cultural y que inclusive sin autorreflexionar sobre ello son colocados como esenciales a la existencia, verbigracia la Virgencita de Guadalupe. Naftalina se despidió, dejándome con la misión de localizar sus discos para rezarles cuando sea necesario y desintoxicarme así de tanta mierda sónica que abunda. No recuerdo sus títulos en la versión Naftalina pero presentaron temas como Sultans of Swing de Dire Straits, Land of the 1000 dances y especialmente el cover de Another brick on the wall pt. 2 de Pink Floyd (que socorridos estuvieron este día) dedicado a Bush y Hussein. A Naftalina le tocó actuar en buena parte de su actuación bajo una pertinaz lluvia, lo cual hizo que gran parte de los asistentes se tiraran a perder ya sea a las laterales del Centro Histórico o a las profundidades del Metro Zócalo, sólo los más aferrados quedamos de público.

Sin tanta lluvia ya le tocó actuar al macro ensamble blusero (que también le hace al Booggie, pero quedó para otra ocasión) de Guillermo Briseño, y digo macro porque incluía aparte de sus omnipotentes teclados, tres coristas (uno de ellos armoniquista y dos morras), dos guitarristas (uno de ellos Felipe Souza dobleteando), bajista (de 5 cuerdas, aunque tengo la sensación de que eran 6), baterista y poderosa sección de metales dirigida por un director musical. Para tamaña cantidad de gente era de esperarse que tardaran algo, lo cual así sucedió y esto permitió notar la experiencia de Guillermo ya que en cuanto hizo su arribo se dedicó a coordinar la modulación del sonido de todos sus músicos, ¿el resultado?, muy bueno dadas las condiciones climáticas y el ser un escenario para varios grupos. Reconozco la veteranía del buen Memo y el valor que tiene en el desarrollo del Rock mexicano pero cuando escuché el disco que hizo para Culebra no me quedó una grata impresión, se me hizo demasiado “tecnológico” para ser Blues, chance eso no era precisamente lo que él esperaba hacer en ese material y el rollo es que eso era lo que yo esperaba escuchar. Por lo anterior yo estaba dispuesto a presenciar su actuación como pura curiosidad histórica y eso hizo que

me agarrara desprevenido la calidad y vigorosidad de su ensamble, una gran riqueza en los matices sin llegar a saturar en ningún momento, cada instrumento entraba en su lugar preciso y ello en buena medida se debe al compa que hizo los arreglos y que fungía como Director Musical. El tema final en el que Guillermo aprovechó para presentar a todos y cada uno de sus músicos fue apoteósico y orgiástico, ¡esto si es música y no mamadas!, ¡si, señor, cómo chingados que no! Obligado adquirir el registro fonográfico de este gran trabajo de un gran músico. Gran músico que incluso tuvo un tacto hábil para indicar que tenían que concluir el evento por llegar al límite impuesto por las autoridades y que no valía la pena insistir para evitar actos gorilescos. Ni pedo, será en otra ocasión el disfrute más extenso de la música del gran Memo.

Dos puntos finales: esto parecía un circo por los dos “performanceros” (recontraquetesic, pero es palabra oficial de los artistas de ese tipo) encaramados en zancos que tanto se metieron al dance como sirvieron de adorno coreográfico para Rastrillos y que acabaron siendo los encargados de arrojar los regalitos para la banda. Lo de los regalitos es el segundo punto: gratis hasta las puñaladas; ahí andaba yo metido en el desmadre peleando por calcas o KCT’s como si fuéramos hienas sobre la carroña. Ni bronca, es el precio de la miseria económica: ¡ay, qué mancha tan negra es la pobreza!

Y sigue la mata dando (13/09/2004)

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 3:26 am

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketOtra visita más al Chopo para recoger flyers (¿pues qué querían?, ¡a falta de billete para las concreciones pues me conformo con las visualizaciones masturbatorias!) y para “disfrutar” del menú sónico gratuito del día que constaba de Los Magníficos, Thor, Negatives y Cráter.

En los últimos años se ha dado en el orbe una especie de boom por las ondas retro instrumentales, y nuestro bello país no podía quedarse por fuera de eso. El Surf, junto con el Ska, es lo cool de estas tierras, básicamente sostenidos por raza muy chava. El rollo Surf es toda una escena con exponentes, entre los más conocidos para los que no somos de por acá (¡líbreme mi osito bimbo!), como Los Esquizitos y Lost Acapulco, donde creo que toca, o tocaba, la bataca el Warpig ex-Atóxxxico. Y ahora que me acuerdo, se supone que en Obregón contamos con un representante local, Alma Surfer (¡qué obvios!, ¿no?), donde toca uno de los residuos de Humaniquiz/B.D.R. (esos que gritaban que su música no se vendía; fue una especie de modita que en aquel tiempo le noté a varios grupillos de onda pseudo-radical). El ruido Garagero (no me pidan definirlo, por que saldría mal parado) se mezcla bastante en estos asuntos y Los Magníficos son muestra de eso, que por cierto exigieron una corrección (por lo menos uno de los gueyes) del Rolly-Oscar para que los presentara como banda de Garage no de Surf. ¡Ya estarán, clones de Joel Alanís!, ¡ah, como hay raza que les encanta las etiquetas!, todavía recuerdo claramente la virtual campaña constante de Joel, bajista/vocalista de Mortuary, para que no se le llamará grupo de Rock, sino de Death Metal. ¡Pinche bato mamón! ¡Tanto pedo para acabar formando Pulsión, un grupito de Cyber-Thrash cantado en español!, ¿no que nunca ibas a cantar en español?, no cabe duda que los radicales del ayer serán los conservadores del mañana, como decía la revista Mad.Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Dejándome de diarreas mentales mejor pasaré al desempeño en sí de Los Magníficos. Lo primero que destaca es el uso de un órgano realmente antiguo (hasta de un nostálgico color naranja) pero eficazmente tocado con un gran sentido del ritmo y hasta diría que puntual en el sonido integral del grupo. Melodía es la primera palabra que surge a la mente al escucharlos, pero una melodía que es capaz de incrementar y disminuir su velocidad de forma coherente y que es capaz, asimismo, de volverse ríspida y ambiental cuando es necesario. La segunda palabra que se me ocurre es Economía ya que su estructura instrumental es muy básica, no hay lugar para solos y la batería parece hasta de juguete por lo exigua de sus elementos, pero eso no empobrece su sonido sino que lo hace muy sólido, sin fisuras. Sólida también es la forma de masacrar su instrumento del bataco y del tecladista, en su actuación y literalmente por lo que sucedió al final. Rescatando el espíritu The Who (que poco a poco se estaba haciendo cada vez más presente), el último tema fue una orgía de cacofonía y desmadre organizado que terminó con el tecladista tocando de lado su instrumento y en el suelo, el baterista arrojando su tarola y experimentando sonidos azotando el amplificador del guitarrista y éste arrojando su guitarra dentro del bombo de la batería. Si, indudablemente se notaba una cierta preparación del hecho, pero eso no quita lo sabroso del cerrojazo que hasta se notaba como obligado por el modo en como construyen sus temas. No sé como sonarán en estudio, pero en vivo son todo un show: los recomiendo por completo.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketTardaron un chingo en preparar su equipo pero valió verdaderamente la pena tener paciencia de santo para escuchar una muy buena banda de Heavy Metal como lo es Thor (¡el dios del trueno!). Al principio pensé que iban a tocar un rollo entre Black Metaloso y Doomesco (por las pintas apantalladoras que traía el grupo) pero no fue nada de eso, afortunadamente. El tecladista es muy bueno en sus ejecuciones ya que mínimamente se nota que ensaya bastante por que los pasajes que desarrollaba se alejaban de los lugares comunes, esos que producen el sólo saber tocar de a dedito, y más aún en lo que el resto de sus compañeros terminaban de prepararse él como no queriendo la cosa se lucía con instrumentaciones muy de corte clásico que por lo menos a mí me deleitaron bastante la espera. Yo ya no soy muy afecto a las bandas de Heavy Metal por lo que al terminar el primer tema, correcto y disfrutable, esperaba que las cosas se pusieran aburridas pero no fue nada de eso, al contrario las cosas fueron mejorando de tema en tema. El problema con la raza Heavy Metalera underground es que en estudio suelen ser demasiados secos y monótonos (maybe por el rollo obligado de la escasez de lana) a diferencia de cómo suenan en vivo. Los seis integrantes demostraron gran solvencia en sus temas: los dos guitarrista merecen llamarse como tales, el bajista no se limitaba a marcar el ritmo, el tecladita pues ya lo mencioné, y el vocalista posee una voz precisa y natural. El baterista me dio la impresión de que no le saca partido al monstruo de instrumento que posee, ni siquiera porque él básicamente retraso el inicio se discutió con una actuación digna de la calidad de la batería. Pero, aún así, son un grupo que fácilmente les gustará a la raza metalera, especialmente a los que les gusta la mariconada tipo Rhapsody, Avalanch, Edguy, etc., el resto de los mortales pueden disfrutar algo de ellos pero el Heavy Metal sigue siendo demasiado sectarista, tanto que hasta hubo espacio para el tradicional tema de animar los corazones de los metaleros (en el espíritu de Metal Heart de Accept, We Rock de Dio, Larga vida al Metal de Ramsés, No pararemos de Rockanrrolear de Khafra, etc..): ¡puños en alto!.

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¡Negatives!, mmmmm… para el común de la gente, y estarían en lo correcto, esto sería P.P.R. (como el mítico fanzine: Puro Pinche Ruido). Para la gente que no está into el Rock Undergrasa lo anterior basta y sobra para darse la vuelta, pero para uno que es un ocioso metido en estas cuestiones no basta y se necesita ubicar en una justa dimensión. De entrada diré que no es la clase de sonidos que yo prefiera escuchar pero tengo los suficientes referentes como para comprender algo de la propuesta que hacen estos chavitos. Honestamente lueguito me acordé de mis camaradas de Aglareth, en el sentido de que notoriamente no tienen una gran destreza instrumental (muy probablemente pasen de considerar las mínimas formas musicales y prefieran irse manejando “como les suena a ellos” ) , son muy jóvenes, son muy soñadores (llegando a lo pendejamente ingenuo), son muy tremendistas, y quieren revolucionar todo el Rock pero evitando el espacio de la evolución gradual y lógica acabando, en una curiosa vuelta de tuercas, por sonar simplemente a Rock, si lo despojamos de efectismos baratos. Lo anterior no tiene una connotación de bueno o malo, simplemente es puntualización de características obvias. El grupo está constituido por dos morros y dos morras, los dos primeros son bajista y guitarrista (hace vocales también), una de las chavas es guitarrista/vocalista y la otra es la baterista. El bajista realmente no cuenta en el asunto, ya su sola presencia física es puramente accesoria y su forma de tocar es limitadísima, únicamente marca el ritmo y eso es todo, me imagino que lo tienen únicamente para decir que tienen bajista, por que su presencia en nada afectaría al ruido que hacen. Donde se empiezan a poner chidas las cosas es con el guitarrista (¿líder?) que tiene una pinta de junkie que asusta y que se dedica a lanzar ráfagas hardcorianas básicas a diestra y siniestra, llegando por momentos a no saber ni donde pone los dedos, sus interludios sin distorsión son de antología ya que son semejantes a los ruiditos que cualquier pelado intenta hacerle a una guitarra acústica cuando la agarra por primera vez.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketTengo la sensación de que si no son hermanas mínimo son parientes la vocalista y la baterista ya que se parecen bastante, ambas son de tamaño peque (algo más alta la baterista) como normalmente son las mujeres por acá; ambas visten a medio camino de lo darkie y lo punketa pero curiosamente en lugar de impactar te da la impresión de que estás viendo a unas niñas bien portadas con ganas de jugar a las malas. La baterista es especialista en el tu-pa-tu-pa primigenio y no lo hace que digamos con mucha fuerza, pero ella de plano si es necesaria en el grupo por que es la base en la que se sostienen los demás, es el ritmo mínimamente coherente que hace que los otros no se pierdan tanto, si no fuera por ella sabrá la chingada donde acabarían el resto. Las palmas de la frikez sin duda se la lleva la guitarrista-vocalista no por su forma de tocar la lira (que de algún modo sigue la línea que marca el otro guitarrista, quién sospecho es el que crea los ritmos) si no por su vocalización que de plano no tiene precio, combinando entre el inglés y el español según el tema que sea, se maneja entre la dulzura enfermiza y el delirio psicótico, y si comparas esto con el tamañito que tiene pues ahora si que a cualquiera lo saca de onda; de plano resulta shockeante escuchar a una pequeñita vociferar con ovarios: ¡eres una mierda! Lo curioso de todo es que su precisamente su notoria escasez de destreza musical (aunado a una mente muy soñadora) les confiere su condición de unicidad e inclusive de honestidad puesto que lo básico y primitivo suele ser así, en este sentido son más reales que muchos grupos que deambulan por ahí por que se dan la oportunidad de soltar sin empacho sus ideas, por descabelladas que sean. No van a revolucionar el mundo pero hacen lo que se supone que es el Rock’N'Roll en el origen: el acto de realizar las cosas que uno desea por el puro prurito de hacerlo. Recomendación: no se les ocurra a aprender a tocar por que va a valer madres el asunto, ni tampoco “maduren” por que se habrá perdido el encanto. Esto último de plano no creo que se pueda evitar pero a final de cuentas nada es para siempre y lo único que cuenta es el disfrute del acto.

Después de semejante choro no me queda mucho verbo para Cráter y de todos modos no son precisamente algo como para destacar. No sé de donde me llegó la idea de que tocaban algo parecido al Metalcore de Pro Pain o Prong, lo cual probablemente hizo más grande mi desencanto al escuchar su combinación de Metal macizo (tipo Helmet) con Hip-Hop, que no me cuadro para nada. He escuchado grupos semejantes antes, Rage Against the Machine por ejemplo, que me gustan mucho pero estos Toluqueños de plano me aburrieron porque sus vocalistas fraseaban de forma muy sosa sin nada de garra, lástima de lo acerado del guitarrista y de la contundencia del baterista. Lo único disfrutable, y es un decir, fue una mujer bastante entrada en años y carnes (portaba una de esas camisetitas que enseñan todo) que bastante ebria (y probablemente algo más) les festejaba todo al grupo como si fuera la groupìe oficial ante la mirada complaciente de su vetusto galán que andaba en las mismas y mostraba orgulloso su panza de briagadales habitual.

Otra vez saludos al compita vetarro quedado en el vuelo de la otra vez que imagino andaba haciendo su mismo show de exigir rockanrrol puro, esta vez estaba en el otro extremo de donde yo me encontraba así que no pude disfrutar de sus soliloquios. Un extra saludo al papá de alguno de los integrantes de Negatives que se afanó bastante como roadie, vocero, representante y publicista, valiéndole madre el ruido y la clase de arañas que abundan por el Chopo

Ya poco a poco voy identificando a la fauna típica del lugar, como la pareja veterana que siempre andan muy amorosos disfrutando del rock sabatino: Love is in the air!

Primer descenso a las profundidades del Chopo (México, D.F. 29/08/2004)

Archivado en: Reseñas de Conciertos — nauseaembriagante @ 3:06 am

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketLa Colonia Guerrero, el mítico lugar que el Chamán Mayor Saúl Hernández tanto enfatiza como su lugar de origen para demostrarnos que él es extracción proletaria pura. Por unos leves instantes, ya ubicándome hacia donde quedaba Ferrocarriles Mexicanos (a cuyo costado se emplaza el Tianguis del Chopo) me quedé meditando sobre cómo sería la vida del mesiánico Saúl por estas calles, pero lo olvidé inmediatamente al igual que lo hago cuando camino por la Narvarte y al llegar a la Glorieta de Vértiz me cuestiono sobre si alguna vez el kamikaze humano Parménides García Saldaña se habrá quedado ahí tirado totally dead drunk.

Me topé de improviso con un pequeño conglomerado de raza eminentemente “rockera” (no voy a batallar por etiquetas, sorry) que estaban arremolinados frente a una serie de locales que semejaban una especie de mercadito y como en la entrada había un cartelón aventándose un verbo medio straight edge o punk radicaloso (“no se aceptan drogos, ebrios, etc.”) pues pensé que ya había llegado al Chopero Tianguis. Al ingresar y dar una rapidísima revisión debido a lo reducido de los puestos me di cuenta que éste no era el lugar que buscaba, simplemente era uno de esos lugares que la lógica indica han crecido a la sombra de la popularidad del Chopo, ni modo bussiness are bussiness. De hecho luego leí en La Jornada (Ocosingo Times, diría La Mosca en la Pared) que se han tenido problemas con comerciantes que se instalan en la vía de acceso principal y que no tienen nada que ver con la organización oficial, lo cual pude comprobar al retirarme más tarde del Chopo, en esta ocasión no eran tantos pero si desentonaban de algún modo.

Los que de plano no desentonaban eran la gente que me iba topando al avanzar hacia el motivo de mi andanza: procedentes de las más diversas tribus urbanas mostraban sus mejores galas dispuestos a realizar su vida social de todos los sábados. Aún era bastante temprano ya que relativamente pocos puestos estaban listos, la mayoría de los locatarios estaban afanados en el proceso de instalación, en correspondencia la afluencia de la raza no era tanta que no permitiera circular con holgura, cosa que en menos de una hora desaparecería.

¿Qué se puede hallar en el Chopo?, en una sola frase: El Circo del Rock’n'Roll. Y si pudiera dividir este circo en pistas, podrían ser las siguientes: Musical, Apariencia Física, Lectura, Otras Expresiones Artísticas y Expresiones Político-Sociales. Obviamente las dos primeras son la principal atracción, ¿qué es del Rock sin la apariencia física?: si, ya sé, es absurdo, pero así es la cosa y tiene su lógica propia.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEn lo Musical, que fue lo que dio origen al Tianguis, te puedes encontrar LP’s (a precio no de venta de garage), KCT’s, CD’s, DVD’s y Videos VHS de todos los géneros habidos y por haber; conviviendo con lo legal, y como signo de los tiempos, hay un buen de piratería de diversas calidades como VCD’s (¿Arturo Meza en vivo?, ¡ah, chingado!), MP3′s (rules!, ¡la discografía de The Smiths!), Bootlegs y simple piratería directa (es decir, copia del original, ¿pero qué hacer cuando se trata de algo que no encuentras ni a chingadazos?). En la parte final te encuentras la sección de Traders, es decir, de gente que intercambia material de forma individual (otra de las características base del Tianguis), quienes en un momento dado, y si eres un profano, te pueden hacer pensar en los árabes comerciando: cercanía física y lenguaje hermético. A un lado de este rumbo y desde hace algunos años se instala un templete donde se presentan diversos grupos y solistas en una, a veces, ensalada musical colorida; en realidad, a esto vine directamente: ya que no tengo dinero, pues a disfrutar (algo relativo) un concierto gratis. La experiencia puede ser variopinta, pero a veces te llevas sorpresas: puedes conocer un grupo buenísimo o inclusive presenciar la actuación de alguien ya consagrado. Más adelante me extenderé sobre la experiencia que yo tuve.

En cuanto al look fashion, además de las típicas camisetas negras de muy diversos estilos (mi preferida: una que decía algo así como “ámame, soy neurótico”), hay una variedad inmensa de ropajes y accesorios para cada tribu urbana, sin olvidar los tatuajes (permanentes y temporales), el piercing y el cuidado del pelo (¡se hacen rastas!). Punks (crustosos o straight edge), bandosos (los que sólo escuchan variaciones de El Tri), darketos (inmersos en la oscuridad, la depresión y la melancolía: ¡ay, dolor, ya me volviste a dar!), skatos (patinetos o revivalistas zoot suiters), headbangers (heavies, deathers o blackers), indigenistas (EZLN+Chiapas+UNAM), rastas (seguidores del reggae o simples fans de Bob Patiño), Baby Girls (esas que les da por vestirse como niñas de preescolar), intelectuales (“only jazz rules” o “pinches mortales, ignoran la realidad”), electrónicos (“punchis, punchis” o “¿Moby?, ¡es puro mainstream!”), en fin, todos estaban aquí, y yo un simple mortal metido entre todos ellos. Dos asuntos que no entendí: ¿para qué es el incienso que venden por ahí? y ¿por qué son tan populares entre la raza común las flores oscuras que venden los darkies?

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketPero no se piense que el rocker no lee, ¡nada de eso! Para esos que quieren expandir su conocimiento o su conciencia con la letra también hay dos que tres puestecillos que pueden satisfacer sus gustos: desde libros de sociología y filosofía hasta fanzines (bueno, ya no tanto pero aún te hallas uno que otro) y magazines. Por cierto que al fin conocí al mítico bato que es mencionado por lectores de La Mosca en la Pared como el que se las deja irineo a los que quieren adquirir los primeros números: ¿para qué se quejan?, ¡ese es el precio del coleccionismo fetichista trasnochado!, si no estabas en sintonía temporal o emotiva con la revista en su momento por las razones que fueran ninguna cantidad de dinero podrá recrearte ese acto, si, los textos podrán alucinarte o lo que sea pero serán otro acto diferente al de origen: una revista de corte popular en esencia es temporal, está hecha específicamente para el momento en el que fue creada, a diferencia de un libro que bien puede no necesitar la atadura del momento de creación.

La divisa del extinto (creo) prozine Banda Rockera era “El Rock es Contracultura” y ésta misma lo acaba siendo del Chopo, de entrada por que los herederos de Vladimir Hernández, encabezados por El Rolly Oscar (ya sin pelo largo y con dos tres canas), son parte fundamental de la organización. La continuidad en las exposiciones de fotografías, caricaturas, esculturas y pinturas, desarrollos de performances y declamación de poesías, entre otras cuestiones, son prueba clara de esto. En este mismo sentido, es habitual presenciar debates o exposiciones sobre diversas posiciones político-sociales que van desde lo lógico y conciente hasta lo radical y desfasado, ya forma parte natural del Chopo las conferencias sobre situaciones tan variadas (y a la vez tan hermanadas) los derechos de las mujeres, los indígenas y los desposeídos, la lucha contra el racismo, la opresión económica (¡globalifóbicos del mundo uníos!) e ideológica y por supuesto la ecuación EZLN+Chiapas. En esta ocasión la información era dada sobre los altermundistas detenidos en Guanatos (¡saludos Sandoval Iñiguez y mochos que lo acompañan!).

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketPero en fin, let’s the music talks! eso es lo que a final de cuentas es lo primario en el Rock: ya lo dijeron The Rolling Stones, It’s only Rock’n'roll, but I like it! El cartel del día estaba conformado por Tribal, Los Heideggers, Yunuen, Jason (metidos como extra) y Los Blues Boys.

Tribal (El Tribal, diría el vocalista) para no batallar diré que es un joven combo practicante del Metal tipo Machine Head, Soulfly y Sepultura que se escucharon bastante macizos pero sin aura de novedad. Lo que reflexionaba cuando los estaba escuchando es como el tiempo y la tecnología ayudan bastante a los morros de ahora cuando se decantan a este tipo de ruido, difícilmente lo compacto y fino eran características primarias en la raza que empezaba a tocar metal a mediados y finales de los ochentas, pero aún así la pura tecnología ni la escucha de mil discos salvarán a los mediocres ni harán la calidad de la técnica del músico.

El siguiente grupo (cuatacho de Tribal, según ellos mismos) fueron Los Heideggers (conozco algunos amigos que hasta les daría la rabia de escuchar como se involucra el nombre de Heidegger en un show de estos) emergentes de el mundo ENEP (esto sólo bastaría para entender el porque del nombrecito) y desarrollan algo que bien podría enmarcarse en ese cajón de sastre llamado Emocore. Por el nombre traté de entender las letras pero la variada y bizarra forma de cantar del vocalista me lo impidió por lo que las dejaré para otro momento (en el cual esté escuchando su demo, si es que lo tienen), por cierto que su desarrollo escénico era bastante ad-hoc a la música pero me daba una impresión como si Leonardo Delozanne (vocal de Fobia) quisiera imitar a The Dillinger Scape Plan. En sí el sonido era una línea de subidas y bajadas de velocidad e intensidad, pero que no eran propiamente de improviso sino que las iban construyendo de forma secuencial y lógica; todas las rolas sonaron muy bien a excepción de una última que fue notorio es muy reciente ya que bajista y guitarrista intercambiaron instrumentos pero el primero no la cuajó y sonó totalmente desarticulada la canción. La madurez del tiempo creo que dará una buena sorpresa sónica de ellos, pero por vía de mientras son una buena curiosidad y nada más.

Yunuen para mi fue el grupo del día y una agradable sorpresa auditiva que no hubiera esperado encontrarme tan rápido. Muy hermanados, en cuanto a género, a Tribal, este trío muestra una mucha mejor compenetración instrumental y dominio técnico. Mis dos puntos esenciales a reconocerles: variedad en los ritmos (toques funkis y de reggae) y menos importante, pero loable, letras bastante combativas sin caer en lo ridículo. Al principio pensé que se iban a aventar una sesión de reggae por la facha rasta del vocalista y bajista, pero no fue nada de eso, afortunadamente. El vocal desarrolló un show por sí mismo que lo declara como todo un frontman ya que llena el escenario y asume la música con todo su cuerpo como para no dudar que cree firmemente en lo que hace; vamos, que hasta tierno resultó el querubín al mandar saludos a su mamacita que acababa de ser operada.

Jason no vale la pena comentar nada más que es un trío de fascinados por Molotov y Greenday (el vocalista gesticulaba igualito) propio para desmadrosos descerebrados y patinetos.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketNo es de mi onda, pero si resultó disfrutable la actuación de Los Blues Boys quienes como clones de El Tri (es lo que alguna raza, yo entre ellos, llaman Rock Bandoso) son partidarios del Rhytm & Blues más rockanrolerizado. Recuerdo que allá a finales de los ochentas compré un casetito pirata de ellos, que luego tiré o regalé pero que básicamente me gustaba escuchar por una sola rola pegajosa que precisamente fue la que tocaron al finalizar, que nomás no puedo acordarme de su título. El caso es que ahí estaba yo haciendo coritos con la demás raza: “Ya lo sé que tú estás en la estación para largarte ya” . Desde ese momento la ando buscando en los discos barateros de mp3s que se venden por todos lares pero nada de nada: ¡chin, voy a tener que comprarlo orignal! Curioso es que estos compas no usan efectos, se la avientan con la distorsión natural de sus instrumentos y los controles de sus amplis, y se escucha sabroso pero sin edulcorantes, naturalito.

Reconocimiento especial al homie oldie chemeado hasta las madres que estaba chingue y chingue con que tocaran un “bluesesote lento” y el compita vetarro quedado en el vuelo que cuestionaba a todos los grupos que tocaran “rockanrrol de verdad”. Gracias a ellos y a la enorme cantidad de flyers que recogí hasta del suelo pude cerrar magistralmente mi primera visita al Chopo: queda para la posteridad de la historia no reconocida del gran ritmo versión totonaca.

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