¿Porqué Náusea Embriagante?… Revisitado

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

“Mi genio es festivo, el asunto trágico”
Henry Miller, Trópico de Capricornio

Mi primera lectura de José Agustín fue “Ciudades Desiertas” de forma casi circunstancial en una época de mi vida en la cual leía por pura inercia por lo que sólo representó para mí en aquel momento un modo más de matar el tiempo e incrementar así mi récord de libros leídos, lo realizaba con tal celeridad que parecía estar compitiendo en un concurso de lectura veloz. Como consecuencia no percibí su valor como escritor de una generación de jóvenes idealistas que buscaron romper por su propio camino con los moldes caducos y anquilosados que les fueron impuestos y que no respondían satisfactoriamente a las exigencias impostergables de un convulsionado mundo que amenazaba con asfixiarlos negando su condición humana. En la década de los 60´s el factor indudable que hermanó a jóvenes de todo el orbe dentro de un movimiento de búsqueda de nuevas alternativas al establishment fue el Rock´N´Roll permitiendo el surgimiento de toda una subcultura que iba más allá de las simples cuestiones musicales para involucrar una verdadera posición vital. Dentro de esa tendencia se desarrolló en México la llamada “Literatura de la Onda” que tuvo como exponentes, además del propio José Agustín, a Parménides García Saldaña, Gustavo Sáinz, Juan Tovar, entre otros, quienes sin negar sus orígenes buscaron orientarlos hacia los vientos de cambio que enlazaban al mundo en una comunidad anhelante de realizar sus sueños por utópicos que fueran derribando las barreras y prejuicios que obstaculizaban la hermandad de todos los seres humanos.

Aún conociendo la importancia de José Agustín en la literatura mexicana contemporánea, mi acercamiento conciente a su trabajo estuvo más influenciado por mi pasión obsesiva juvenil al Rock, del cuál él fue un prolífico ensayista para varias de las revistas de su tiempo así como de algunas actuales. Como outsider que soy no me conformé con escuchar únicamente a los grupos modernos sino que me aboqué con pasión arqueológica a devorar cualquier lectura que me permitiera darme una visión amplia de los orígenes y desarrollo del gran ritmo, fui tan obsesivo-compulsivo que llegué a los extremos de intentar completar mi colección de Conecte y Sonido (revista ya tronada cuando comencé mi afición) especialmente, adquiriendo retrospectivamente número tras número hasta llegar a ediciones realizadas cuando sólo tenía dos años de edad (¡el Punk estaba en todo su apogeo al igual que la música Disco!). Lo bueno de toda esta locura fueron las referencias constantes que hallaba de José Agustín así que a la primera oportunidad que tuve adquirí uno de sus libros en una venta de usado a la que era asiduo. Dio la “feliz casualidad” de que tal libro fuera “La Nueva Música Clásica”, una reunión de varios de sus ensayos relacionados con el circo del Rock´N´Roll, algo desfasado para el momento musical que se vivía pero bastante enriquecedor sobre la mitomanía en los 60´s y 70´s, y las vivencias actuales de los grandes dinosaurios, como los arquetípicos The Rolling Stones.

Realizando una exploración más metodológica de su trabajo me encontré con una “pequeña” obra maestra de sus inicios, “La Tumba”, donde en un relato principal y otros menores relacionados describe las experiencias de jóvenes clasemedieros navegando sin rumbo fijo hacia la búsqueda de un sentido (o no-sentido) de vida. En una parte del relato principal dos de los personajes entran por unos instantes a un “lugarejo pseudobeatnik” llamado “La Náusea Embriagante”, este minúsculo pasaje refleja fielmente la viciosa actitud de esos snobs que se pretenden intelectuales y que buscan impresionarse mutuamente en una competencia sin fin para obtener el cetro del Rey Tuerto en el país de los ciegos. Cualquier persona relacionada con el underground fácilmente identificará esas actitudes en los típicos “bienhechores de la humanidad” (editores de zines, músicos pretenciosos, “ideólogos de lo subterráneo”, etc.) que nos hacen el gran favor de abrirnos los ojos para poder distinguir el bien del mal de acuerdo a sus muy particulares principios. Es por ello que bauticé a este intento de fanzine “La Náusea Embriagante”, un ejercicio de egolatría pura a ritmo de música del diablo donde la ironía y el sarcasmo marcan el paso a seguir.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

(Publicado originalmente en La Náusea Embriagante No. 00 de Marzo de 2000. Se le hicieron algunas modificaciones mínimas para esta publicación)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s