La trascendencia de lo efímero

“Thrash Técnico Tieso”, no puedo dejar de asociar esa frase con Dashboard. Esa fue la tónica de la reseña en la revista Banda Rockera de un demo (“No Negociable”, quiero pensar que no se vendía, sólo se rolaba a medios… ¿qué medios?) que presentaron a la masa rocker. Entiendo la escasez de espacio, pero era la cuestión de ser una revista hecha por fanáticos de diversas raleas; los materiales podían caer en manos de alguien no clavado en el género en turno o con parámetros muy primitivos (así es esto de la democracia romántica tendiendo a la anarquía total). He de confesar que ese ribete me resonaba tanto que fue el motor de mi compra del cassette oficial en cuanto lo vi en una de mis visitas de vacaciones con mi familia en León, Guanajuato, no tanto que los describieran como un grupo excepcional.

89286Desde la primera escucha se volvió uno de mis favoritos. Temas instrumentales, un Thrash Metal muy fino no cavernícola (no clavados en los solos las guitarras, optando por el ritmo por sobre todo), bajeo tendiendo a lo funky (con la batería componiendo una base rítmica con identidad propia perfectamente distinguible pero sin comerse al resto), temática sencilla pero bien escrita sin caer en los lugares comunes, y una voz totalmente diferente, muy limpia, hasta radiable. El vocalista realmente cantaba, valga la expresión, no gruñía, no vociferaba, no vomitaba; se le entendía perfectamente bien lo que decía; y eso ya merece muchos puntos, porque parece ser que en estos géneros entre menos se entienda, mejor.

Y de pilón acababan con un tema más Punky, que decían los créditos era un cover a un tema de Elvis Costello (¡otro punto mas!, ¿Quién en estos ámbitos escucha a un nerd new wave como Costello?). Además de la calidad de la banda, este era un tema por el cual Dashboard era algo recurrente en mi; tenía años buscando y rebuscando en la biografía musical de Elvis y nomás seguía sin hallar que canción era. Y hablo en pasado sobre esta duda, aunque construi otra, porque me contacte con Zaiyi Montaño (Montagno, por aquello de los años en que se popularizaba el internet y no se aceptaba ñ con facilidad), ex-bajista, y me compartió que fue un error que nunca se subsanó, y que estriba en que como todos nosotros tenían muchos tapes con mezclas de diferentes artistas pero sin información clara, así que se la atribuyeron a Elvis pero creía que era de The Damned, pero no es así ya que por accidente di con el artista original, y digo accidental porque al no saber si realmente se llamaba “Kill” y no dudar le habian cambiado la letra, esta vez no la buscaria y mejor esperaría su respuesta, tardara lo que tardara. Buscaba otra cosa en la web y di con una caja tecopilatoria de Stiff Records que ademas de los artistas ya mencionados, y muchos más del estilo, traia una banda de extraño nombre precisamente con una rola titulada “kill”. Los busque en youtube cediendo a una corazonada y exactamente era la rola en cuestión. El grupo se llamaba Alberto Y Lost Trios Paranoias, distorsión de un trio sudamericano llamado Alberto Y Los Trios Paraguayos que visitó Inglaterra en los 50’s y 60’s. Era un grupo de comedia rock que acabó muy cercano al punk, y lo que he visto y escuchado de ellos es muy bueno. La historia de Dashboard con esta rola es que el maestro de bajo de Zayi les rolo unos cassettes y al escucharla les gustó tanto que decidieron hacer una versión.

Empezaron muy chavos, a partir de compartir gustos y hábitos en una misma colonia, por lo que la repentina muerte de uno de sus guitarristas les pegó en el ánimo y se desbandaron, cada quien tomando su propio camino. Siempre he dicho que este país se caracteriza por sus excepcionalidades, dan la cara, sin planearlo, podashboard_liver el resto; y al mismo tiempo no se nos da mucho eso de respetar la diferencia, la excepcionalidad, lo que se sale de la norma. Quien hace algo que se desmarca del resto tiene que emprender un camino cuesta arriba impresionante, y en ese proceso algunos no perduran. Fue algo efímero, conocidos por pocos y hoy día todavía menos, pero este disco es una trascendente ruptura en la monotonía que en realidad siempre ha dominado el Metal en México.

Parece ser que se proyecta una reedición de 1900, ojalá se concrete, y ojalá también puedan incluir el E.P. que grabaron y ya no editaron.

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Pro-ArtGore, Anti-Farsa…

Era obligado: la p1268194034695_fortada decía “Mutilador”, mostraba una imagen muy sangrienta (pero en fotocopia), era un cassette generico, era un compilado de bandas cuya existencia en su mayoria ignoraba (con calidad de sonido variopinto, si suena “bonito” ergo no es subterraneo) con nombres tan descriptivos como Rotting Christ y Atomic Aggressor, y finalmente en existencia con el George Rocker (no en KGM Musical del Meño, que despues supe era demasiado comercial, por lo tanto no debia de hacerse o si no quedaba otra alternativa tenias que demostrar que te era desagradable pero ineludible, como ir a misa o estar en la escuela privilegiada que tus padres te escogieron). Adquirirlo me garantizó una buena medalla mas a mi curriculum de rocker contracultural. Por supuesto, adolescente al fin, tales consideraciones le tenian completamente sin cuidado al resto del mundo, y tangencialmente le interesaba a otros que como yo hacian su propio intento para no ser como sus padres, que gustosos pagaban dicho proceso sabedores de que tarde que temprano “donde me viste te veras”.
Por asociación dí con el fanzine (publicación diseñada e impresa rústicamente por amor al arte y generalmente, para mi generación, vinculada al Heavy metal más subterráneo, con tirajes mínimos y pasadas de mano a mano o por correspondencia vía venta o trueque) responsable de este proyecto, y lo primero que me resaltaba era la brutal portada, meticulosamente diseñada y sin dejar nada a la imaginación (o más bien apelando a tus pesadillas).
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Como mantra recitaba cada linea de la reseña del dichoso fanzine y una en particular me resonaba, bueno mas bien un apodo, “Artgore”, Alfonso Ruiz, el encargado de hacer el dibujo para la hipnotica portada (la vida, o lo que es lo mismo alguien con mayor conocimiento, se encargó de aclararme que no era hermano de Juan Carlos Ruiz, el creador del fanzine, pero mientras duró la confusion fue bonito pensar que un dúo de hermanos sacaron adelante este proyecto). Era asombroso que algo tan sangriento (el blanco y negro de la fotocopia le daba un aire mas enfermizo en su precariedad) pudiera considerarse arte, no tenia claro en ese momento si cumplia tecnicamente como tal pero lo que si sabia era que su tremendismo podia shockear duramente a aquellos que no jugaban este juego (nunca lo pude comprobar a ciencia cierta, pero bastaba con tener altas probabilidades, algo asi como cuando haces chistes a espaldas de tu jefe).
En las paginas de la madre de todos los rockeros proletarios de Mexico, la Banda Rockera (un pro-zine, que para los neofitos se refiere a que es una masturbacion mental en forma de impreso sin el apoyo de una compania editorial pero con mas dinero que el de los cuates de tu pueblo), me fui topando con mas muestras de su arte, y el no va mas fue enterarme que tenia una banda en la cual fungia como vocalista, y que previsiblemente era de Death Metal (guitarras densas, bateria como motoconformadora y vocalista “cantando” como cuando le bajas a la cadena del inodoro; ¿temas?, todo lo tremendista que se pudiera). Para mas INRI la temática específica iba en contra de lo habitual en el género, y de hecho la portada (ahora si con más dinero, pero no tanto, para que destacara en color) mostraba a un macho cabrío, representación clásica de Satanás, siendo destripado. No, no eran White Metal (para los amantes de las etiquetas, la mayoría de los asiduos a esta música, significa que es una banda de rock pesado dedicada a enaltecer la palabra del señor, y ya saben que Diosito no checa con el Heavy Metal), simplemente ponían a la muerte por encima de cualquier creencia fanática. Siendo yo un contreras natural antes de escucharlos (como casi no sucede en el Rock, y más el Heavy metal) ya los tenía como non plus ultra.pyphomgertum-to-the-mesphil-demo-93
Provinciano al fin y antisocial por naturaleza (por aquello de enviar una carta al grupo), tuve que esperar a mis vacaciones en León, Guanajuato, para comprarlo en… chin, maldito cerebro, ya no das mas. Ya no sé si fue en La Cadena del Rock (monopolizadores de la mercancía para el rockero leonés), en un puesto rockero de la Línea de Fuego (uno de los mas grandes tianguis de por allá) o en algún puesto ídem del Mercado de San Juan De Dios en Guadalajara. El caso es que en uno de mis típicos arranques románticamente idealistas (respaldado financieramente por mi papá, obviamente, ¿de qué otra forma puede ser para un pequeño burgués buscando independizarse?), compre varias unidades de “… To The Mesphil” de Pyphomgertum (ah, perdón, no les había dicho desde el principio de quien se trataba) para revenderlos en Cd. Obregón, mi terruño de nacimiento más no de crianza, junto con material de Bloodsoaked, y creo que de Hellnomorf y alguno más.
Me parecía increíble que el personal metalero en mi pueblo no conociera estas bandas de tanta calidad, y pues su inseguro servidor se encargaría de subsanar dicho vacío. Obviamente valió literalmente madres porque en primera yo no soy nada bueno vendiendo algo, segundo porque fuera de Transmetal/Next y los que nos visitaran mis en teoría colegas de gustos no le hacían al metal nacional, tercero y en parajoda mortal al no ser populares/conocidos no eran viables para gastar monedas en ellos (es más, ni siquiera para ser grabados en cinta comercial de forma casera). Fue hasta que años después, previsiblemente cuando la banda ya había tronado cual vil ejote, que empezó a cobrar más fama, y no se diga con el boom del internet, y con ellos todas las demás bandas de Metal Nacional (así fuera una auténtica basura). Así es esto, nos encanta la adoración de lo muerto, y si no nos cuesta trabajo mejor aún.
Un Cassette de muy poca duración, pero todos los temas denotando trabajo tanto en la composición como en la grabación. La presentación era de maquila y con un libreto (booklet en el argot) un poco deslavado pero completo y creativo. Un sonido que después se reprodujo como hongos después de la lluvia, pero estos fueron de los primeros o los primeros en hacerlo con calidad en nuestro país, y con una temática y presencia escénica (basándome en videos y reseñas, porque nunca pude verlos en vivo) fuera de lo común para lo estilado en ese momento. No dudo de la pericia instrumental de sus integrantes pero el de la magia ahí era Alfonso; se fue el y acabó todo. El intento de seguir sin el y reunirse en estos años recientes no cuajó para nada. Viven de la nostalgia del impacto de esa época y, como tantos otros, de la añoranza de lo que pudo ser. Yo pensaba irlos a ver sólo cuando un compa de internet (porque nunca lo he visto en vivo y a todo color) haciendo una TimRìppereada (el fan sustituto de Rob Halford, de Judas Priest, cuando se separó del grupo) fue invitado a ser su vocalista en la reunión que menciono, la cosa acabo mal (algún día, haremos algo para escribir como Satán manda las vicisitudes del Circo del Metal en México) y al no estar el perdí todo interés. Irlos a ver sería lastimosamente patético considerando la pequeña gran historia de trascendencia que aportaron a este subterráneo género musical.
Me parece muchísimo mas coherente la postura de Alfonso, dedicado a lo suyo como fisicoculturista, ya no dedicado al Metal ni tampoco pintando, pero aún con gusto por esto y todavía manteniendo cierto contacto con quien se le acerca en relación a la música. Mejor mantener un buen recuerdo (sin vivir en ello) y no arruinarlo con charadas.
P.D. Dejé en el tintero el bello momento de los Xibalba y su movimiento Anti-Artgore; Dios, cuanto tercermundismo patético. Lo recuerdo y siento tanta pena ajena, que en automático hago el movimiento de morder el rebozo como la India María.

Danzig – Thrall-Demonsweatlive (1993)

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Otrora frontman de Misfits, Glen Danzig después de su ruptura no muy amistosa que digamos con Jerry Only sumergió sus fuerzas en Samhain para darle rienda suelta a sus demonios (literalmente), pero eso fue solo un ensayo para el impacto de Danzig donde finalmente logró concretar sus ideas tal como las quería. Podría hablar encantado de sus primeros cuatro discos, pero este es mi favorito sentimental por esa atronadora versión en vivo de Mother (y no se diga del video que dió a conocer a Glen en rumbos inimaginables para sus fans tradicionales, pero si esperado por el mismo Glen). Lo de Glen musicalmente le debe mucho al Blues y al Country (nada fue de extrañó que ante la llegada a American Recordings de Johnny Cash, el buen Glen raudo fue a darle letras para canciones nuevas) pero el lo coloca en la línea del Metal, y con líricas que en primera instancia podrían considerarse hasta de cliché por las referencias demoniacas pero ya checandolas bien es innegable la calidad de ellas, es la mirada al lado oscuro de la existencia humana que siempre nos acompaña.

Jane’s Addiction – Ritual De Lo Habitual (1990)

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Todo ese rollo de lo alternativo (whatever that means) dificilmente se hubiera dado sin outsiders como Jane’s Addiction, quienes viniendo de L.A. supieron ser una propuesta musical que amalgamó los ritmos pululantes en esa orbe para ofrecer un sonido que a pesar de las referencias inmediatas no se había escuchado del modo en que lo acuñaron Perry Farrell, Eric Avery, Dave Navarro y Stephen Perkins. Girando libremente de lo Indie/Folk al Punk, el Metal, la Psicodelia, el progresivo y lo que se dejara agarrar en el camino, se hicieron una leyenda en el área de L.A. y el circuito muy muy independiente de Estados Unidos (pinche país, lo puedes odiar, pero hay que reconocer que cosas como la Adicción de Juana solo se pueden dar ahi) que al final de sus días los llevó a ser algo así como los padrinos de lo alternativo, especialmente al posteriormente todavía mas mesiánico Perry Farrell (¿cómo olvidar el Lollapalooza?, idea prestada del “Gathering of the Tribes” de Ian Astbury de The Cult y del más añejo Festival de Reading en Inglaterra), y digo en tiempos pasados por que lo de ahora es chingón pero ya es como una especie de leyenda estancada (“agarra la onda, wey, es Jane’s Addiction, estuvieron aqui antes que los demás mortales”). Pero el hecho es que este es un disco redondo, al que ni el sobra ni le falta, y sintomático de esos días de transiciones, rupturas y confusiones: “SENORES Y SENORAS, NOSOTROS TENEMOS MAS INFLUENCIA, CON SUS HIJOS QUE TU TIENE, PERO QUE…QUEREMOS, CREADO Y REGALO DE LOS ANGELES, JUANA’S ADDICTION” (olviden el español tan chungo, es arteramente intencional)

Rollins Band – Weight (1994)

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El omnipotente Henry Rollins (Hank pa’ los cuates), el que lo puede y lo sabe todo, en su monstruosa creación favorita. Después de hacerle al desquiciado jovenzuelo (como debe de ser) en las vocales de Black Flag, Henry decidió reorientar sus energías de forma más madura y creativa, y de pronto lo vemos encarnando una versión posmoderna (y muy única) del punk que aunque usted no lo crea lo ha hecho ser un referente en el negocio del espectáculo musical. ¿Qué no ha hecho este loco?, es una máquina de trabajo incapaz de detenerse por un segundo (músico, escritor, actor, poeta, etc.), y en ese mismo sentido no suele ser muy dado a la tolerancia; leyendo sus escritos (que están chingoncísimos) nos podemos dar cuenta de lo tenue que está la frontera entre sus postulados y el fascismo mas recalcitrante. Tanto la música como las letras de Henry son demoledoras y embonan perfectamente la una con la otra, son un fiel reflejo de su mente y su alma, aquí en Weight son una mezcla entre el ritmo Hardcore/metal con una base funk/jazz (cortesía de Melvin Gibbs) que sirven de vehículo para los gruñidos iracundos de Henry, desatado en su habitual performance jazzero que lo ha llevado a ser muy popular en los circuitos del spoken-word. En la cabeza de Henry para crear su música giran cosas tan aparentemente disimbolas como Miles Davis, John Coltrane, Black Sabbath, Led Zeppelin, Ted Nugent, Lenny Bruce, y por supuesto el Hardcore. Dependiendo de su humor, a veces suele ser un culero o todo un bato a todas margaritas, pero nadie le puede negar razón cuando vomita a los que le hablan maravillas de Led Zeppelin sin haberlos visto en vivo, o peor aún (con todo ese rollo neo-alternativo) a los que dicen que formaron sus banditas inspirándose en Black Flag al asistir a sus conciertos cuando apenas eran un proyecto en las calenturientas mentes de sus padres o se dedicaban a sacarse los mocos jugando al Atari.

Suicidal Tendencies – Suicidal Tendencies (1983)

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Siguiendo con el área de Los Ángeles y con ovejas negras, Suicidal Tendencies se originó en Venice y estuvo asociada desde su inicio al skateboarding y a las gangs, por lo que su reputación en LA. no era muy buena que digamos entre las buenas conciencias. De hecho el desmadre que los acompañaba a donde fueran les ganó un veto para tocar en L.A. (igualito que con Bad Brains en Washington, D.C.) que solo hasta principios de los 90’s fue revocado; esto y las dificultades para hallar sello debido a su mala fama los tuvo en un bache discográfico hasta 1987 con Join The Army. Este disco que les presento fue editado con Frontier, y se hizo con la alineación original: el guitarrista Grant Estes, el bajista Louiche Mayorga, el baterista Amery Smith, y por supuesto el vocalista Mike Muir; para los que se preguntan por Robert Trujillo, aguanten vara, que eso fue hasta Lights, Camera, Revolution en el 90. En esencia lo que vomitan es Hardcore Punk pero mostraban indicios del Thrash Metal que ya estaba despuntando subterráneamente, aunque pensándolo bien, nunca abandonaron lo Hardcore, y creo que eso es lo que los ha mantenido al margen de la suerte de la escena thrashera (ahora entiendo porque en el Clash Of The Titans original, cuando fueron invitados, contrastaban demasiado con la malevolencia de Slayer y el tecnicismo de Megadeth, viéndose en un cierto sentido hasta fuera de lugar), quizás con quienes mas pueden asociarse es con Anthrax, y aún así lo de ellos es todavía mas callejero y bruto, imagínate algo así como que golpees a alguien riéndote como loco (y en eso ayuda la loquera maniaca de Mike Muir, ¿quién mas mala leche que él?, todavía me acuerdo sus críticas a Rage Against The Machine: “Do what I tell ya!”) y estarás muy cerca. El tema que más destacó fue Institutionalized al ser aireado por MTV, lo cual le ganó un buen de público, pues: ¿quien no deja de verse reflejado con un tema así?:”I was sitting in my room and my mom and my dad came in and they pulled up a chair and they sat down, they go:Mike, we need to talk to you. And I go: Okay what’s the matter. They go: Me and your mom have been noticing lately that you’ve been having a lot of problems, you’ve been going off for no reason and we’re afraid you’re gonna hurt somebody, we’re afraid you’re gonna hurt yourself. So we decided that it would be in your interest if we put you somewhere where you could get the help that you need. And I go: Wait, what do you mean, what are you talking about, we decided!? My best interest?! How can you know what’s my best interest is? How can you say what my best interest is? What are you trying to say, I’m crazy? When I went to your schools, I went to your churches, I went to your institutional learning facilities?! So how can you say I’m crazy.”

Body Count – Body Count (1992)

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Contrario a los que algunos mamones piensan de que esto fue un simple capricho de Ice-T, los gustos “rockeros” del rapper siempre han estado flotando en sus discos; hay un tema (no recuerdo si en Original Gangsta o en The Iceberg) que incluso está basado en un sampleo de Iron Man de Black Sabbath. Además, en diversas entrevistas de la época se le cuestionaba sobre sus “conocimientos rockeros” por parte de los fundamentalistas que nunca faltan (esos que quisieran que los seres humanos no fueran tan versátiles y propugnan porque el conocimiento solo esté en unos cuantos para así mantener sus hegemonías separatistas) y el hombre salía adelante dándoles una cátedra de lo que es el gusto por la música; además, pendejos, no se les ocurría pensar que al haber sido este guey un DJ por obviedad tenía que estar muy enterado de los discos que mezclaba, además de tener que ser siempre innovativo en el competido mercado de los DJ. Finalmente, Ice-T a pesar de sus floridas expresiones (en momentos prototípicas del Gansta Rap) no es precisamente alguien estúpido y gorilesco, todo lo contrario es una de las mentes más brillantes del show bussiness gringo. En cuanto a Body Count en si, este fue un trabajo que hizo conjuntamente con Ernie C (principalmente), guitarrista negro fuera de lo común ya que su pasión no estaba en lo funky sino en el Metal (era el habitual guitarrista de Ice-T cuando quería una guitarra filosa en sus grabaciones o sampleos), Mooseman en el bajo, D-roc en la guitarra rítmica, y Beatmaster V en la batería (que creo acaba de morir recientemente, pero no de un balazo sino de una afección cardiaca). Todos oriundos de South Central en Los Ángeles y de pilón asistieron a Crenshaw High School, lo cual ya podemos imaginarnos la clase de historias por las que pasaron en sus vidas. Su impacto fue de origen, tocando sin disco en el primer Lollapalooza, y volviéndose un escándalo nacional con Cop Killer (ausente en ediciones posteriores del disco) ya cuando sacaron este disco, todavía estaban muy presentes los desmanes debidos a la reacción negra ante el juicio prácticamente absolutorio a los policías de Los Ángeles que golpearon salvajemente a Rodney King. Dejando de lado el impacto mediático, y la indudable cuestión de que el sonido “rockero” que manejan en si no es algo que sea innovativo a oídos de los mas habituados, Body Count hizo explícito algo que ya estaba sucediendo y que no era del agrado del establishment: las mayores ventas del Gangsta Rap no estaban entre la comunidad negra sino en los jóvenes clasemedieros blancos quienes comenzaban a imitar la forma de vestir y expresarse de los negros (“The problem isn’t the lyrics on the records. It’s the fear of the white kids liking a black artist. But the real problem is the fear of the white girl falling in love with the black man.”); Body Count hizo del crossover su esencia al navegar en una area libre. Al ser enfocados en medios que normalmente están cerrados a la “música de negros”, pudieron dar de forma ruidos y explosiva luz sobre el lado oscuro de las calles de Los Ángeles a audiencias que ignoran olímpicamente lo que sucede al lado suyo: “You know sometimes I sit at home, you know, and I watch T.V. and I wonder what it would be like to live someplace like, you know, the Cosby show, Ozzie and Harriet, you know, where cops come and got your cat outta the tree all your friends died of old age, But you see, I live in South Central Los Angeles and unfortunately… SHIT AIN’T LIKE THAT! IT’S REAL FUCKED UP!”